El Gobierno de Japón convocó al embajador de Rusia en Tokio, Nikolai Nozdrev, para exigir explicaciones sobre la detención de un periodista japonés en la isla de Sajalín, acusado de espionaje por Moscú. Las autoridades japonesas pidieron facilitar el contacto con el detenido y garantizar un trato humano y justo.
La convocatoria fue realizada por Kimitake Nakamura, director general de la Oficina de Asuntos Europeos del Ministerio de Exteriores japonés, quien expresó una enérgica protesta por la actuación de las autoridades rusas. El Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB) anunció la detención del reportero, empleado del periódico japonés Hokkaido Shimbun.
Según el FSB, el periodista habría recopilado información sobre la capacidad defensiva de Rusia por encargo de los servicios de inteligencia de Japón, según informó la agencia rusa Interfax. El Ministerio de Exteriores japonés indicó que Moscú realizó declaraciones sobre el caso sin ofrecer explicaciones previas al Gobierno nipón.
Por ello, Japón solicitó la oportunidad de comunicarse con su ciudadano detenido. Hasta el momento, no se ha precisado la identidad del periodista ni se han aportado detalles sobre las pruebas que sustentan la acusación rusa.
Este caso ocurre en un contexto de tensiones diplomáticas entre Japón y Rusia, debido a la disputa territorial sobre las islas Kuriles del Sur, que Tokio denomina Territorios del Norte. Las diferencias se intensificaron tras la visita del presidente ruso, Vladímir Putin, a la isla de Iturup en agosto, lo que provocó protestas de Japón.
La disputa por estas islas, ubicadas en el Pacífico norte, sigue siendo un punto de fricción en las relaciones bilaterales. Durante la reunión con el embajador ruso, Nakamura también reiteró la protesta de Japón por la reciente visita de una delegación china a Iturup.
Tokio considera inaceptable que funcionarios y representantes de un tercer país realicen actividades en territorios disputados bajo la premisa de que pertenecen a Rusia. La controversia por la detención del periodista y las visitas a las islas añade presión a las relaciones entre Tokio y Moscú, marcadas por desacuerdos sobre soberanía y actividades de inteligencia.

