El senador Iván Cepeda, quien se define como «sobreviviente del genocidio político» en Colombia, ha logrado unir a la izquierda colombiana para suceder a Gustavo Petro en la presidencia. Aunque este domingo avanzó a la segunda vuelta, los resultados no fueron los esperados, ya que no se convirtió en el candidato más votado, como indicaban las encuestas. Cepeda presentó su candidatura el 22 de agosto en Pasto, afirmando que su decisión fue influenciada por las solicitudes de apoyo que recibió.
Hijo del senador Manuel Cepeda Vargas, asesinado en 1994, y de la líder comunista Yira Castro, Cepeda se presenta como el continuador del proyecto progresista de Petro. A sus 63 años, este filósofo aboga por un enfoque en la paz, la justicia social y la lucha contra la corrupción, insistiendo en que «Colombia no puede seguir atrapada en la violencia y la exclusión».
Nacido en Bogotá el 24 de octubre de 1962, Cepeda creció en un entorno marcado por la militancia política y la violencia en el país. Durante su infancia, vivió en Cuba y en la antigua Checoslovaquia, y más tarde se exilió en Francia debido a amenazas por su labor en defensa de los derechos humanos.
El asesinato de su padre lo llevó a convertirse en una voz prominente en la denuncia del exterminio de la Unión Patriótica, un partido que sufrió numerosos asesinatos y desapariciones en las décadas de 1980 y 1990. Antes de su carrera política, Cepeda trabajó con organizaciones sociales y fue uno de los fundadores del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice).
Su carrera política comenzó en 2010, cuando fue elegido representante a la Cámara por Bogotá y, cuatro años después, llegó al Senado, donde ha sido reelegido desde entonces. Su notoriedad aumentó por los debates en el Congreso sobre el paramilitarismo y los vínculos de políticos con grupos armados ilegales.
Estas denuncias lo llevaron a un enfrentamiento con el expresidente Álvaro Uribe, convirtiéndolo en un fuerte opositor del uribismo y en un defensor de dejar atrás «la política del miedo y de la guerra». Entre 2012 y 2016, participó en las negociaciones de paz con la FARC y en acercamientos con el Ejército de Liberación Nacional (ELN).
En su campaña actual, Cepeda propone profundizar las reformas sociales de Petro, acelerar la implementación del acuerdo de paz y fortalecer las políticas de protección a líderes sociales. Su programa de Gobierno incluye avanzar hacia «tres revoluciones pacíficas: ética, económica y política».
La senadora indígena Aída Quilcué es su compañera de fórmula vicepresidencial, destacándose como defensora de los derechos de los pueblos originarios. Cepeda ha consolidado el espacio político de la izquierda en un contexto marcado por la polarización y el conflicto armado en varias regiones del país.

