Al menos cinco palestinos, incluido un niño de nueve años, murieron este sábado en ataques israelíes en la Franja de Gaza, según fuentes médicas y de emergencia palestinas. Los ataques se registraron en diferentes localidades, incluyendo la ciudad de Gaza y Deir el Balah.
Uno de los incidentes ocurrió en el barrio de Tuffah, donde un misil lanzado por un dron mató a Majed Ahmed al Sabagh, según el Hospital Shifa. Además, se reportaron otras dos muertes por un misil que impactó frente a una clínica, identificando a las víctimas como Abdulah Mohamed Jamis y Emad Mohamed Zayed.
En el centro de la Franja, el niño Mohamed Riyad Abu Hamad falleció durante un ataque cerca de la antigua sede del Comité Egipcio en Deir el Balah, de acuerdo con el Hospital Al Aqsa. En el sur, en Rafah, murió Abdul Jawad Hatem Juda, capitán de la Policía Naval, en un bombardeo contra un puesto policial cercano al hospital de campaña de la Cruz Roja en Al Mawasi.
Los Servicios de Emergencia y Ambulancias de Jan Yunis informaron que cinco personas más resultaron heridas en ese ataque. Estas muertes se suman a las registradas desde el inicio del alto el fuego el 10 de octubre de 2025, con más de 1,500 palestinos muertos desde entonces.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) ha denunciado que más de 340 niños han perdido la vida en Gaza durante este período. Además, alrededor de 800,000 personas siguen desplazadas, muchas de ellas viviendo en tiendas de campaña o en edificios dañados por los bombardeos.
Desde el comienzo de la ofensiva israelí tras los ataques de Hamás, el balance del Ministerio de Sanidad de Gaza supera los 74,469 muertos y cerca de 175,500 heridos, según cifras oficiales. Muchas víctimas han sufrido amputaciones y lesiones permanentes, mientras que la destrucción de viviendas e infraestructuras ha empeorado las condiciones de vida de la población.
La ofensiva ha causado daños en más del 80 % de los edificios de la Franja, según informes. Organizaciones no gubernamentales internacionales, incluida la israelí B’Tselem, y una comisión independiente de Naciones Unidas han calificado la campaña militar de genocidio.

