Las inversiones millonarias en la Ciudad Colonial de Santo Domingo, destinadas a mejorar sus vías y monumentos para atraer turismo, no han dado resultados positivos. A pesar de los esfuerzos, el comercio en la calle El Conde se encuentra en crisis, con numerosos negocios cerrando o al borde de la quiebra, sin que las autoridades tomen medidas al respecto.
Las diferencias políticas entre el ministro de Turismo y la alcaldía del Distrito Nacional parecen obstaculizar cualquier avance en la planificación de estas obras. Esto afecta a los turistas que visitan la Ciudad Colonial, un lugar que debería ser un atractivo turístico por su historia y cultura.
Un ejemplo de esta mala gestión es el Monumento a Montesinos, que fue remodelado durante la alcaldía de David Collado y actualmente se encuentra cerrado, sin una justificación clara. Esta situación es aún más preocupante considerando que se invirtió dinero de la Embajada de México en su remodelación.
Además, mientras se gastan recursos en remodelaciones, se han inhabilitado los parqueos disponibles para los ciudadanos, lo que complica aún más el acceso a la zona. Los pocos parqueos que quedan son costosos, lo que desincentiva a los visitantes y a los residentes.
La falta de coordinación entre el Ayuntamiento y el Ministerio de Turismo se evidencia en la constante ruptura y reparación de calles, sin señalización ni avisos adecuados. Desde que se decidió peatonalizar la calle El Conde, muchos negocios han cerrado y las residencias han quedado deshabitadas, lo que ha llevado al abandono de la zona.
La medida de hacer peatonal la calle El Conde se tomó sin una planificación adecuada, a diferencia de otras ciudades como Lisboa, donde las vías alternas permiten el flujo vehicular. Esta falta de estrategia ha convertido a la calle en un lugar poco atractivo, en lugar de un vibrante centro comercial.
La situación es lamentable, ya que la calle El Conde, que debería estar llena de vida con bares y servicios, se encuentra en un estado de abandono. La falta de iluminación y la cerradura de locales han llevado a que la zona se asemeje a una ruina.
Si el Cabildo y el Ministerio de Turismo lograran trabajar juntos, la situación podría ser diferente y la Ciudad Colonial podría recuperar su esplendor y atractivo turístico.

