El Instituto Preparatorio de Menores de San Cristóbal (IPREME), fundado en 1956, enfrenta una crisis crítica que pone en riesgo su continuidad.
La falta de financiamiento estatal ha llevado a la institución a una situación límite, afectando la atención de numerosos jóvenes en su programa de reeducación.
El reciente traslado administrativo al nuevo Ministerio de Justicia ha resultado en la suspensión de los recursos que anteriormente proporcionaba la Procuraduría General.
Esta interrupción ha debilitado el modelo educativo basado en la psicopedagogía amigoniana, que ha sido eficaz durante décadas.
A pesar de la emergencia, el IPREME ha logrado mantenerse gracias a donaciones de instituciones como EGEHID y el apoyo de figuras religiosas.
Sin embargo, la dirección del centro advierte que estas ayudas son insuficientes para asegurar su estabilidad operativa.
Retrasos legales y su impacto
A pesar de las reuniones con el ministro de Justicia, Antoliano Peralta, el acuerdo legal que garantizaría el funcionamiento del instituto aún no ha sido firmado.
Este retraso genera incertidumbre entre los Religiosos Terciarios Capuchinos, quienes son responsables de la formación integral de los jóvenes.
Fray José Gerardo Agreda Contreras, director general del IPREME, ha reiterado el compromiso de la institución, pero enfatiza la necesidad de que las autoridades agilicen los procesos burocráticos que obstaculizan la solución.
“Nuestra obra se hace con las manos y el corazón, pero requiere respaldo legal y financiero”, afirmó.
La situación actual pone en riesgo derechos fundamentales de los adolescentes, especialmente su acceso a programas de rehabilitación dignos y efectivos.
Sin un apoyo adecuado, el futuro de estos jóvenes se ve amenazado.
Un legado en peligro
Desde su fundación, el IPREME ha sido un pilar en la atención a menores en conflicto con la ley, gestionado por los Religiosos Terciarios Capuchinos.
Este modelo educativo se centra en el acompañamiento, la formación técnica y el desarrollo personal, alejándose del enfoque punitivo.
Ubicado en la avenida Luperón #31, el instituto ha integrado a la comunidad a través de talleres técnicos, ayudando a miles de jóvenes a reintegrarse como ciudadanos productivos.
Sin embargo, el legado del IPREME enfrenta hoy una amenaza sin precedentes debido a un vacío administrativo prolongado.
A lo largo de su historia, el instituto ha superado crisis políticas y sociales, pero su permanencia actual depende de decisiones administrativas que aún no se concretan.
Sin acción inmediata del Estado, uno de los modelos más efectivos de reinserción juvenil en el país podría desaparecer.
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