El Mundial de fútbol en Estados Unidos, que contará con 78 partidos en 11 estadios, ha generado expectativas entre los inmigrantes, aunque muchos, como José, un mexicano de 46 años, se ven obligados a seguir los encuentros desde casa debido a su estatus migratorio. A pesar de su deseo de asistir a un partido en Los Ángeles, su temor a ser detenido por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) lo ha llevado a renunciar a su sueño. «Tendré que verlos por televisión», lamenta.
José, quien ha sido aficionado al fútbol toda su vida, había estado ahorrando para comprar boletos para él y su hijo de 10 años. Sin embargo, la posibilidad de que las autoridades migratorias estén presentes en los estadios lo ha hecho desistir. «Sé que no le van a pedir papeles a todos, pero estoy seguro que van a ir por los que tienen la piel morena como la mía», explica.
Preocupaciones de los inmigrantes
Las advertencias sobre la presencia de ICE en los eventos deportivos han llevado a muchos inmigrantes a tomar precauciones. Francisco Moreno, vocero del Consejo de Federaciones Mexicanas en Norte El América (Cofem), indicó que se recomienda extremar precauciones en las cercanías de los estadios. En abril, más de 120 organizaciones, incluyendo la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU), emitieron una alerta sobre el riesgo de violaciones de derechos para aficionados y visitantes durante el Mundial.
Jamil Dakwar, director del programa de derechos humanos de la ACLU, criticó a la FIFA por no actuar en defensa de los derechos humanos, a pesar de sus vínculos con la administración del presidente Donald Trump. «Es hora de que la FIFA utilice su influencia para impulsar cambios políticos significativos», afirmó Dakwar.
A pesar de las preocupaciones, el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, no descartó la posibilidad de operativos contra individuos sospechosos durante el Mundial, lo que ha generado inquietud entre la comunidad inmigrante. Las ciudades que albergarán los partidos tienen una alta concentración de inmigrantes y aficionados al fútbol, lo que hace que la situación sea aún más delicada.
Iniciativas comunitarias
Frente a la situación, las organizaciones comunitarias han lanzado diversas campañas para fomentar la unidad y el apoyo entre los inmigrantes. Cofem, por ejemplo, organizó un campeonato infantil que reunió a equipos de 16 países clasificados al Mundial. «Este es un ejemplo de convivencia», destacó Moreno.
Asimismo, la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes (Chirla) lanzó la campaña «Sácale la Tarjeta al Odio», que busca educar a las comunidades sobre cómo denunciar incidentes de odio. Esta iniciativa, respaldada por la ciudad de Los Ángeles, utiliza tarjetas rojas y amarillas para incentivar al público a condenar la discriminación y el racismo.
Con el Mundial a la vista, la comunidad inmigrante enfrenta un dilema entre disfrutar del evento y proteger su seguridad, mientras las organizaciones continúan trabajando para fortalecer los lazos de fraternidad entre los aficionados.
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