Un informe médico de la Casa Blanca indica que la salud cardiovascular del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es equivalente a la de una persona 14 años más joven, lo que respalda la evaluación oficial que lo describe en un estado de salud “excelente”. El documento, firmado por el médico presidencial Sean Barbabella, establece que Trump tiene una “edad cardíaca” de 65 años, a pesar de que cumplirá 80 años el próximo 14 de junio.
La evaluación se llevó a cabo el pasado 26 de mayo en el Walter Reed National Military Medical Center. Los resultados muestran una función cardíaca normal y la ausencia de insuficiencia cardíaca u otras afecciones cardiovasculares significativas, según los exámenes realizados al mandatario.
El informe también menciona los moretones visibles en las manos de Trump, que habían generado especulaciones sobre su estado de salud. Barbabella explicó que estas marcas son el resultado de los frecuentes apretones de manos y del uso diario de aspirina como parte de un tratamiento preventivo para la salud cardiovascular.
El médico descartó que los moretones estén relacionados con una enfermedad grave o algún problema médico significativo. La principal condición médica identificada fue una leve hinchazón en las piernas, atribuida a insuficiencia venosa crónica, una afección común y generalmente benigna en personas mayores de 70 años.
Trump obtuvo una puntuación perfecta de 30 sobre 30 en la prueba cognitiva Montreal Cognitive Assessment (MoCA), que se utiliza para evaluar funciones cognitivas y detectar posibles deterioros neurológicos. Los análisis de laboratorio y un ecocardiograma también mostraron resultados dentro de los parámetros normales.
El informe destaca la prolongada abstinencia de Trump del alcohol y el tabaco, factores que, según Barbabella, han contribuido a su actual condición de salud. Según datos oficiales, el presidente pesa 224 libras (101.6 kilogramos) y mide 6 pies y 3 pulgadas (1.90 metros).
Esta evaluación se produce en un contexto donde la salud de los líderes políticos de edad avanzada sigue siendo objeto de atención pública y debate en Estados Unidos.

