El Vaticano ha iniciado un proceso de renovación en la dirección local de la Iglesia Católica, evidenciado por la reciente aceptación de la renuncia de monseñor Francisco Ozoria y la designación de su sucesor antes de la intervención quirúrgica del Papa León XIV.
Este contexto presenta una oportunidad para que la Iglesia Católica y otras denominaciones cristianas se involucren más en la realidad social del país, que enfrenta desafíos significativos.
La situación actual se caracteriza por la existencia de jóvenes sin rumbo y con escasas perspectivas de inserción laboral, lo que los lleva a optar por caminos fáciles y a menudo ilícitos. Es fundamental que se trabaje en conjunto con la población para empoderarlos y ofrecerles alternativas viables.

