El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, advirtió este miércoles desde la Base Naval de Guantánamo que sería «imprudente» que Cuba intentara obtener armamento capaz de alcanzar instalaciones militares estadounidenses o territorio de ese país, en un contexto de deterioro de las relaciones bilaterales.
Durante un discurso a las tropas en el enclave militar, Hegseth afirmó que cualquier intento del Gobierno cubano de acceder a armas ofensivas representaría un grave error estratégico para La Habana. «Sería imprudente que el Gobierno de Cuba intentara adquirir u obtener acceso a armas que pudieran alcanzar esta base o al territorio estadounidense», expresó el funcionario.
El jefe del Pentágono subrayó que el liderazgo cubano se expondría a una confrontación que, según él, «no desean y tampoco podrían soportar», resaltando la superioridad militar de Estados Unidos. «Ningún país del mundo puede igualar la capacidad de Estados Unidos», declaró Hegseth.
A pesar de su tono de advertencia, el secretario de Defensa manifestó que Washington no busca nuevos adversarios y expresó su deseo de que en el futuro exista una relación más cercana con las autoridades cubanas. «No buscamos enemigos ni adversarios», afirmó, añadiendo que espera que algún día Estados Unidos pueda ser «amigo» de los dirigentes del Gobierno cubano.
Hegseth llegó a Guantánamo como parte de una gira de supervisión de las operaciones militares estadounidenses en la región. Durante su visita, recorrió distintas áreas del enclave y conversó con miembros del Cuerpo de Marines tras una jornada de entrenamiento.
Entre los lugares visitados se encontraba una de las antiguas casetas de acceso al territorio cubano, actualmente cerrada desde que ambos países rompieron relaciones diplomáticas a inicios de la década de 1960, lo que ha dejado a la base aislada del resto de Cuba.
La visita del secretario de Defensa se produce en un contexto de renovadas tensiones entre Washington y La Habana. Desde enero, la Administración Trump ha intensificado la presión sobre la isla mediante restricciones energéticas y nuevas sanciones, mientras exige cambios políticos y económicos al Gobierno cubano.
Aunque ambas partes han mantenido contactos de alto nivel en los últimos meses, no se han anunciado avances concretos en las negociaciones. La visita también ocurrió una semana después de que Washington anunciara nuevas sanciones contra el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, y otros altos funcionarios de su administración.
Analistas consultados señalaron que, en un hipotético escenario de acción militar estadounidense contra Cuba, la Base Naval de Guantánamo desempeñaría un papel estratégico como centro logístico y operativo.
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