El capitán Harry Kane guió a Inglaterra a una victoria por 2-1 sobre la República Democrática del Congo en los dieciseisavos de final del Mundial, asegurando su lugar en octavos de final contra México el próximo 5 de julio en el Estadio Azteca. Kane anotó dos goles que permitieron a su equipo revertir un marcador adverso tras un gol inicial de los congoleños.
El equipo africano comenzó el partido sin complejos, alineando cuatro defensores y tomando la iniciativa en el juego. Un balón largo encontró a Cipenga, quien aprovechó un error de la defensa inglesa para abrir el marcador, lo que representó un mal precedente histórico para Inglaterra, que no había logrado ganar un partido de eliminatorias mundialistas tras encajar primero desde la final de 1966.
Inglaterra reaccionó tras el gol en contra, y aunque los primeros minutos fueron de ansiedad, lograron inquietar a la defensa congoleña con un cabezazo de Bellingham que fue detenido por el portero Mpasi. A medida que avanzaba el primer tiempo, los ingleses aumentaron la presión, pero se encontraron con otra oportunidad fallida cuando Rashford vio su remate despejado en la línea de gol.
La presión inglesa continuó, pero también hubo momentos de peligro para ellos, como cuando Wan-Bissaka dejó a Wissa con la portería vacía, aunque este último falló al estrellar su tiro en el poste. Kane tuvo una oportunidad de penalti, pero el árbitro y el VAR decidieron que no hubo falta.
Antes del descanso, Mpasi se lució nuevamente al detener un cabezazo de Bellingham y un potente disparo de Kane. En la segunda mitad, la dinámica del partido no cambió, con el portero congoleño salvando un remate de Bellingham que se desvió.
Tras una pausa de hidratación, el entrenador Thomas Tuchel realizó cambios tácticos que permitieron a Inglaterra aumentar su presencia en el área congoleña. Finalmente, Kane logró empatar el partido con un cabezazo tras un centro de Gordon.
Inglaterra continuó presionando y, a cinco minutos del final, Bellingham penetró en el área, su remate fue rechazado, pero Kane aprovechó el rebote para sellar la victoria con un potente disparo que se estrelló en la red. Con esta actuación, Kane suma cinco goles en el torneo y continúa consolidando su legado como máximo goleador de la selección inglesa.

