Las guerras son la principal causa de la inseguridad alimentaria aguda y la malnutrición que afecta a millones de personas en todo el mundo, con la confrontación en Oriente Medio amenazando a países no involucrados en conflictos. Según un informe de la Red Mundial contra las Crisis Alimentarias, Sudán y la Franja de Gaza concentraron el 95% de los casos más graves de hambruna en 2024, lo que agrava la malnutrición debido a restricciones humanitarias y desplazamientos forzados.
Actualmente, hay 673 millones de personas que sufren hambre en el mundo, según estadísticas de la ONU publicadas en 2025. Aunque la cifra ha disminuido ligeramente en 2024, el hambre está en aumento en África, donde se estima que hay 307 millones de personas afectadas, y en Asia occidental, con más de 39 millones que enfrentan inseguridad alimentaria. Estas regiones también sufren los efectos del cambio climático.
Proyecciones alarmantes
La falta de alimentos se ha duplicado en la última década, y el año pasado se declararon dos hambrunas, según un informe de un consorcio que incluye a la ONU y la Unión Europea. Se proyecta que para 2030, habrá 512 millones de personas crónicamente subalimentadas, siendo casi el 60% de ellos en África. El Sistema de Clasificación de la Seguridad Alimentaria identificó hambrunas en 2025 en Gaza y ciertas regiones de Sudán, afectando a 266 millones de personas en 47 países.
En 2025, aproximadamente 35,5 millones de niños padecían malnutrición aguda, de los cuales cerca de 10 millones enfrentan situaciones críticas. Según el UNICEF, la crisis no se debe a la escasez de alimentos, sino a la falta de voluntad política para garantizar el acceso a una alimentación básica para todos, incluidos los adultos.
Impacto en América Latina
América Latina también enfrenta esta problemática. Un informe del 1 de agosto de 2024 señala que la ayuda humanitaria está lejos de alcanzar las metas establecidas, con solo un 7,8% de financiación del Plan Regional de Respuesta a los refugiados y migrantes venezolanos. Aunque la inseguridad alimentaria ha disminuido en comparación con años anteriores, hay grupos vulnerables, como jóvenes, comunidades indígenas y migrantes, que siguen expuestos al hambre.
El costo de una dieta saludable en América Latina sigue en aumento, convirtiéndose en la región con el costo más alto a paridad de poder adquisitivo. Más del 60% de la población migrante, refugiada o solicitante de asilo en 59 países analizados enfrenta hambruna severa, según el último Informe Global sobre Crisis Alimentarias.
En contraste, la población global de multimillonarios ha crecido, pasando de 2,723 en 2021 a 3,110 en 2026, un aumento del 14%. Se prevé que Europa aumente su número de multimillonarios entre 2026 y 2031, mientras que América Latina perderá cuota relativa, a pesar de sumar más ricos en términos absolutos. Esta desigualdad social perpetúa la inseguridad alimentaria en el mundo.
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