El temor se apodera de unos 330,000 haitianos en Estados Unidos, de los cuales 158,000 residen en Florida, ante la inminente pérdida de sus permisos de trabajo por el fin de su Estatus de Protección Temporal (TPS). Esta situación los expone al riesgo de deportación mientras esperan que el Congreso actúe.
Carline Paul, una haitiana que ha vivido en Florida durante 53 años, expresa su frustración al señalar que la comunidad ha jugado un papel importante en la vida de Estados Unidos. La eliminación del TPS fue autorizada por el Tribunal Supremo el 25 de junio, lo que ha generado preocupación entre los beneficiarios, quienes contribuyen con 2,600 millones de dólares anuales a la economía de Florida.
La comunidad haitiana en Florida, la más grande del país, se dedica principalmente a la sanidad, el cuidado de mayores, la construcción y la hostelería. El 24 de julio se fijó como la fecha de vencimiento del programa migratorio que incluye permisos de trabajo para haitianos, según el Servicio de Ciudadanía e Inmigración estadounidense (USCIS).
A pesar de la autorización del fin del TPS, grupos migratorios y abogados indican que la terminación efectiva dependerá de un proceso en un tribunal de distrito, dejando a los beneficiarios en un estado de incertidumbre. En el Centro Cultural de la Pequeña Haití, Lilly, una organizadora comunitaria, describe el desgaste emocional que genera vivir con miedo y la falta de claridad sobre el futuro.
Lilly ha estado ayudando a migrantes a buscar opciones legales durante tres años y menciona que muchos de ellos sufren de insomnio y ansiedad. La esperanza de conservar el TPS ahora recae en el Congreso, donde en abril pasado la Cámara de Representantes aprobó un proyecto de ley para prorrogarlo hasta abril de 2029, aunque aún está pendiente en el Senado.
La comunidad enfrenta su momento más difícil desde que el TPS fue instaurado en 2010 tras el terremoto en Haití. Lilly señala que es doloroso pensar en perder lo que se ha construido durante años y separarse de la familia. La situación en Haití es crítica, con más de 8,200 asesinatos reportados entre enero de 2025 y marzo de 2026, según Human Rights Watch.
Carline destaca que hay un profundo miedo en la comunidad, lo que les impide participar en actividades que podrían beneficiarles. Mientras tanto, Lilly enfatiza la importancia de la unidad entre las comunidades inmigrantes de Miami, afirmando que, a pesar de las dificultades, la unión puede ser una fuente de fortaleza.

