Haití celebró una victoria sobre República Dominicana en un partido de fútbol, donde el jugador haitiano Wilson Isidor anotó dos goles y realizó una polémica celebración. Durante su festejo, Isidor proclamó: “La Hispaniola es Haití. Esto es Haití”, lo que llevó a la Federación Dominicana de Fútbol (FEDOFÚTBOL) a calificar sus palabras como una afrenta a la soberanía nacional y a anunciar que llevará el caso ante FIFA y Concacaf.
Las declaraciones de Isidor han generado un debate sobre la interpretación de sus palabras, pero la frase en sí tiene un significado claro, especialmente en el contexto de un partido internacional en Santo Domingo. Este tipo de expresiones no son nuevas y se enmarcan dentro de una historia de tensiones entre ambos países, donde Haití ha manifestado, en ocasiones, una visión de dominación sobre la isla.
Contexto histórico y tensiones actuales
A lo largo de la historia, desde la Constitución haitiana de 1805, han existido concepciones que intentan proyectar la idea de una unidad territorial que ignora las realidades actuales. Aunque la Constitución vigente de Haití establece claramente sus límites, ciertas narrativas persisten en sectores nacionalistas haitianos, presentando a la República Dominicana como una extensión de Haití.
La historia material de la isla, visible en la arquitectura y documentos históricos, también refuerza la identidad dominicana, que se desarrolló bajo dominio español mucho antes de la creación del Estado haitiano. Las huellas de esta historia son evidentes en ciudades como Santo Domingo, Santiago y Puerto Plata.
El incidente de Isidor no es un caso aislado, sino parte de una serie de tensiones en la relación bilateral. Desde ataques a diplomáticos hasta controversias sobre el manejo de la frontera, estas situaciones han sido frecuentes y a menudo se manejan con una falta de respuesta contundente por parte de las autoridades dominicanas.
Además, la crisis institucional en Haití ha llevado a un aumento de la migración irregular hacia la República Dominicana, donde cualquier intento de controlar la frontera es a menudo malinterpretado como racismo o xenofobia. Aunque el Estado dominicano debe actuar con respeto a los derechos humanos, no puede aceptar que la crisis de otro país desborde su capacidad.
La respuesta de la Federación Dominicana de Fútbol
La decisión de la FEDOFÚTBOL de llevar el caso ante FIFA y Concacaf es un paso importante. El Código Disciplinario de FIFA prohíbe el uso de eventos deportivos para hacer declaraciones que no sean deportivas, y casos similares han llevado a sanciones en otras federaciones.
Es crucial que la relación entre ambos países se base en el respeto mutuo y que se establezcan límites claros. La historia reciente muestra que la tolerancia a las afrentas puede ser malinterpretada como permisividad, lo que debilita la posición de la República Dominicana.
Haití ganó el partido, pero esta situación también puede ser una oportunidad para que República Dominicana recupere la costumbre de hacerse respetar como nación. Es momento de reafirmar la identidad y los límites que definen al país en el contexto de su relación con Haití.

