El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas ha implementado una estrategia de asistencia en Guatemala para ayudar a las comunidades agrícolas del Corredor Seco, que enfrentan amenazas por el fenómeno climático de El Niño. Esta iniciativa se centra en los municipios de San Pedro Pinula y San Luis Jilotepeque, donde miles de familias dependen de la agricultura de subsistencia y están en riesgo por la sequía.
Cerca de 6.800 hogares recibirán transferencias monetarias de aproximadamente 150 dólares cada uno, con el objetivo de mitigar el impacto económico de la sequía y evitar que las familias adopten medidas extremas ante la escasez de alimentos. En una región donde muchos agricultores viven con ingresos diarios de cerca de 10 dólares, este apoyo es crucial para garantizar la alimentación familiar.
Plan de acción anticipatoria
Claudia Jo, portavoz del PMA en Guatemala, explicó que estas transferencias son parte de un plan de acción anticipatoria financiado por el Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia (CERF). Este plan identifica a los hogares más vulnerables, incluyendo adultos mayores y madres solteras, para brindarles la asistencia necesaria.
Además de la ayuda económica, el programa incluye actividades de educación nutricional y promoción de hábitos alimentarios saludables, en colaboración con organismos como la FAO y la OPS. Estas iniciativas buscan mejorar la salud y el bienestar de las comunidades afectadas.
Capacitación y monitoreo climático
El PMA también se enfoca en la innovación tecnológica y el monitoreo climático comunitario. Un total de 115 personas recibirán capacitación para convertirse en monitoras del clima, lo que les permitirá recopilar e interpretar datos meteorológicos y anticipar cambios climáticos que afecten la producción agrícola.
Además, se enviarán alrededor de 30.000 mensajes de texto con alertas meteorológicas y recomendaciones agrícolas a los productores de las comunidades afectadas. La participación de mujeres agricultoras ha sido destacada, ya que muchas se involucran en la formación para transmitir conocimientos a otros miembros de sus comunidades.
Como parte de las acciones complementarias, el PMA distribuirá 170 silos familiares y más de 130 toneladas de maíz y frijol para establecer bancos comunitarios de granos, garantizando reservas alimentarias durante los períodos críticos de sequía.
La falta de lluvias ha afectado las siembras en la región, y los productores advierten que sembrar en estas condiciones implica un alto riesgo económico. El Corredor Seco de Centroamérica es una de las áreas más vulnerables al cambio climático, lo que hace esencial implementar mecanismos preventivos para ayudar a las comunidades a adaptarse y reducir el impacto de futuras crisis alimentarias.
Con estas acciones, el Programa Mundial de Alimentos busca no solo atender las necesidades inmediatas de las familias afectadas, sino también fortalecer su capacidad de resiliencia ante los desafíos que plantea la variabilidad climática en la región.
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