Los Guardianes de Cleveland lograron una remontada épica al vencer 2-0 a los Medias Blancas en el quinto juego de la Serie Divisional, avanzando así a la Serie de Campeonato contra los Rays en Tampa. Este triunfo se produjo el sábado en el Progressive Field, donde el ambiente en el clubhouse era festivo, en contraste con la tensión de días anteriores, cuando el equipo estaba al borde de la eliminación tras perder los primeros dos juegos de la serie.
El manager Stephen Vogt celebró con su equipo, destacando la resiliencia mostrada durante la temporada. “¡Contra las cuerdas! ¡Tres juegos consecutivos de eliminación! ¡Ustedes respondieron y se lucieron!”, exclamó Vogt, antes de ser interrumpido por una lluvia de champán que estalló en el vestuario.
Un logro histórico
Con esta victoria, los Guardianes se convirtieron en el undécimo equipo en la historia de las Grandes Ligas en perder los primeros dos juegos de una serie de postemporada al mejor de cinco y luego remontar para ganarla. Son el primer equipo en lograrlo desde los Yankees en 2017.
Chris Antonetti, presidente de operaciones de béisbol de los Guardianes, destacó la capacidad del equipo para superar adversidades. “Con la espalda contra la pared, nunca tuvieron dudas y encontraron la manera de lograrlo”, afirmó.
Los Guardianes han demostrado su fortaleza en momentos críticos, habiendo superado una desventaja de cinco juegos y medio en la temporada regular para conquistar la División Central de la Liga Americana. Esta capacidad de reacción se repitió en la Serie Divisional.
Contribuciones clave
El antesalista dominicano José Ramírez fue fundamental en la remontada, tras haber tenido un inicio difícil en la serie. Después de irse de 6-0 en los primeros dos juegos, Ramírez bateó 12-5 en los siguientes tres, incluyendo un cuadrangular decisivo en el juego del sábado.
“Si hay una persona en el planeta de la que jamás dudaría, es José Ramírez”, declaró Antonetti, resaltando su capacidad para brillar en momentos críticos. El relevista Erik Sabrowski incluso sugirió que deberían construirle una estatua.
La victoria del sábado fue un esfuerzo colectivo, destacando la actuación de Gavin Williams, quien logró 12 ponches en 5.2 innings. El cerrador Cade Smith también tuvo un papel crucial, manteniendo la ventaja sin permitir anotaciones.
Los Guardianes lograron un total de 21 ponches en el partido, la mayor cantidad en un juego de nueve innings en la historia de MLB. A pesar de haber tenido un historial complicado en situaciones de eliminación, el equipo brindó a sus aficionados un momento inolvidable y ahora se prepara para enfrentar a Tampa Bay, que finalizó la temporada regular con el mejor récord de la Liga Americana.
Con cuatro victorias más, los Guardianes podrían alcanzar la Serie Mundial, un objetivo que parece cada vez más cercano tras su impresionante remontada.

