Recientemente, se ha observado un cambio significativo en la forma de hacer gremialismo en el Colegio Médico Dominicano, lo que podría debilitar la capacidad de defensa de sus miembros. Este cambio se ha visto influenciado por intereses políticos que afectan las decisiones dentro del gremio, lo que ha llevado a una disminución de las protestas y marchas que caracterizaban al gremialismo médico en décadas pasadas.
El gremialismo médico de antaño se destacaba por su lucha activa en las calles y hospitales, buscando mejoras salariales, más plazas de trabajo y un mejor equipamiento para los centros de salud. Era un movimiento comprometido con los intereses de los médicos, que se negaba a aceptar sobornos y priorizaba la misión del gremio por encima de cualquier interés ajeno.
Sin embargo, la situación actual ha cambiado, y las decisiones importantes dentro del Colegio Médico deben ser consultadas para evitar conflictos con el poder político. Esto ha llevado a que la organización, que debería ser un frente de lucha para los médicos dominicanos, se vea influenciada por gobiernos y partidos políticos.
Es crucial que los verdaderos gremialistas mantengan la conciencia de su papel en la defensa de los médicos. La lucha es esencial para reclamar al Estado lo que les corresponde, y depender de acciones mediáticas y declaraciones de prensa solo resultará en obtener migajas.
Si se continúa por este camino, el daño será irreversible y la esencia del colegio se perderá. El gremialismo mediático, caracterizado por ser superficial y reactivo, no puede sustituir la lucha genuina por los derechos de los médicos.
Es necesario avanzar hacia un gremialismo proactivo, que abandone la pasividad y pase a la acción, defendiendo el derecho a un salario justo, a un trabajo digno y a una atención médica adecuada. La salud pública, la atención primaria y la seguridad social deben ser prioridades en esta lucha.

