El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció la juramentación de 77 jueces de inmigración, elevando el total a 700 magistrados, en un esfuerzo del Gobierno del presidente Donald Trump por reducir la acumulación de casos en las cortes migratorias. Esta promoción se considera la más grande de nuevos jueces en la historia del país.
La Oficina Ejecutiva de Revisión de Inmigración (EOIR) informó que ha contratado a 153 jueces de inmigración permanentes en el año fiscal actual, la cifra más alta registrada en un solo año en los récords de la agencia. Además, este jueves se juramentaron cinco jueces temporales.
El Fiscal interino de EE. UU., Todd Blanche, destacó que la promoción de nuevos jueces ha sido posible “gracias al liderazgo decisivo” del presidente Trump y su compromiso con la seguridad fronteriza. Las cortes de inmigración en Estados Unidos dependen del Ejecutivo, lo que ha permitido a la Administración Trump despedir a más de 100 jueces designados en el Gobierno de Joe Biden.
La Casa Blanca ha impulsado un endurecimiento de los criterios para que los jueces de inmigración revisen las solicitudes de los extranjeros, enfocándose especialmente en los casos de asilo. La EOIR señaló que, desde la llegada de Trump, las cortes de inmigración han logrado reducir su carga de casos pendientes en más de 447,000 casos, disminuyendo de aproximadamente 4 millones a menos de 3.53 millones.
Defensores de los derechos de los inmigrantes han indicado que parte de esta reducción se debe a que muchos detenidos abandonan sus casos tras largos periodos en las cárceles migratorias. Esta situación ha generado un debate sobre el impacto de las políticas migratorias en el sistema judicial del país.
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