El Gobierno dominicano ha presupuestado una inversión superior a los 7,300 millones de pesos para la construcción de una verja perimetral en la frontera con Haití, con el objetivo de controlar el tráfico clandestino de indocumentados y contrabando en la zona.
La obra incluirá torres de vigilancia y modernos equipos tecnológicos, además de los gastos en transporte, viáticos y logística para repatriar a los haitianos que logran ingresar al país. Esta inversión es parte de un esfuerzo más amplio para manejar la crisis en la frontera.
La situación se complica con el aumento de la violencia y la inseguridad en Haití, especialmente tras el reciente secuestro de cuatro soldados salvadoreños por bandas armadas. Ante este contexto, el Gobierno dominicano se ve obligado a destinar más recursos para reforzar la frontera, a pesar del impacto económico del alza del petróleo y sus derivados.
La indiferencia de Estados Unidos frente a la crisis haitiana ha llevado a las autoridades dominicanas a asumir una mayor responsabilidad en la gestión de la situación. El presidente Luis Abinader ha abordado la problemática haitiana en múltiples foros, destacando su impacto no solo en la República Dominicana, sino en toda la región.
Abinader ha descrito la crisis como un desafío humanitario, enfatizando la falta de alimentos, servicios de salud y recursos esenciales en Haití. Esta perspectiva subraya la urgencia de la situación y la necesidad de una respuesta coordinada.
A pesar de los esfuerzos en la construcción del muro y las repatriaciones, el Gobierno dominicano es consciente de que debe actuar para evitar que la crisis haitiana afecte aún más su territorio. Este enfoque integral es fundamental para manejar la complejidad de la situación en la frontera.

