El Gobierno ha optado por desviar la atención pública hacia ataques personales contra Leonel Fernández, en un momento en que la ciudadanía enfrenta el aumento de los combustibles y la incertidumbre por una propuesta fiscal que podría implicar nuevos sacrificios. Esta estrategia busca restar importancia a la discusión sobre el impacto económico y centrar el debate en la figura del ex presidente.
Inicialmente, se cuestionó la edad de Fernández, reduciendo el debate a un argumento que asocia el liderazgo con la juventud, ignorando el valor de la experiencia política. Posteriormente, se difundieron rumores infundados sobre su estado de salud, con el objetivo de sembrar dudas en la opinión pública.
La táctica del Gobierno es clara: desviar la atención de la propuesta fiscal y del impacto del aumento en los combustibles hacia un terreno de descrédito personal. Actualmente, la gasolina premium ha aumentado a RD$335.1 por galón y el gasoil regular a RD$259.8, con incrementos superiores al 15% en pocos meses. Los subsidios a los combustibles ya superan los RD$19,000 millones y podrían alcanzar más de RD$51,000 millones en 2026 si los precios del petróleo se mantienen altos.
La propuesta fiscal del Gobierno busca recaudar RD$50,000 millones, pero la ciudadanía la percibe como una “reforma disfrazada” que impondrá más cargas en un contexto de inflación y precariedad. Esta situación podría fortalecer la imagen de Fernández como víctima de una campaña sucia, consolidando su rol como un opositor firme ante las medidas gubernamentales.
El país necesita un debate serio sobre cómo enfrentar la crisis económica, garantizar justicia fiscal y proteger a los sectores más vulnerables. Los ataques personales no resuelven la inflación ni alivian el costo de la vida, y en cambio, profundizan la polarización y erosionan la confianza en las instituciones.
La política dominicana debe recuperar su altura y centrarse en propuestas concretas. El verdadero desafío radica en gobernar con responsabilidad y transparencia en tiempos de incertidumbre, no en desacreditar a quienes tienen opiniones diferentes.

