El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, declaró este jueves que su gobierno «no se va a sentar a negociar» con las pandillas para frenar la creciente violencia que ha incrementado los homicidios y las quejas de inseguridad en el país. Esta afirmación surge en medio de un contexto alarmante, donde en abril se registraron 62 homicidios, casi el doble de los 34 del mismo mes del año anterior.
Las dos principales pandillas de Panamá, de las más de 180 que operan en el país, son responsables de esta ola de violencia, según informó el director de la Policía Nacional, Jaime Fernández. Factores como el control territorial, el reclutamiento de nuevos miembros y la venganza por robos de drogas entre las pandillas están alimentando esta crisis de seguridad.
Reacciones del presidente
Mulino enfatizó que la situación es preocupante y que las autoridades están haciendo lo posible para controlar la violencia, aunque el comportamiento de las pandillas en el tráfico de drogas está fuera del control gubernamental. «No se va a negociar con el jefe de la pandilla X para pacificar las calles», afirmó el presidente, quien también fue ministro de Seguridad Pública.
El Estado enfrenta a los grupos criminales a través de diversas estrategias, incluyendo inteligencia y recursos policiales, así como acciones dentro de las cárceles, donde se organizan actividades delictivas. Mulino subrayó la necesidad de que el sistema de justicia imponga medidas cautelares adecuadas para los pandilleros y narcotraficantes detenidos.
El presidente criticó la aplicación de medidas consideradas laxas, como la casa por cárcel, a los líderes de pandillas y sicarios. «Vamos a proceder como hay que proceder para defender a la mayoría de los ciudadanos panameños, que no son maleantes», afirmó Mulino, relacionando la violencia con el aumento en la producción de cocaína en el sur del continente.
Impacto del narcotráfico
Las pandillas en Panamá están involucradas en el narcotráfico, moviendo alijos de droga hacia Estados Unidos y Europa, y parte de su trabajo se paga con drogas. La violencia ha aumentado debido a robos entre narcotraficantes, conocidos como «tumbes», lo que ha llevado a una ola de homicidios y casos de sicariato en plena luz del día.
Un ejemplo reciente de estos «tumbes» es el decomiso de paquetes de droga falsos en puertos de Panamá, según explicó el fiscal superior de Drogas, Julio Villarreal. Esta modalidad, que busca engañar a los propietarios de la droga y a las autoridades, ha incrementado la violencia entre las organizaciones criminales.
Villarreal advirtió que esta situación genera reacciones violentas, como venganzas entre narcotraficantes, lo que contribuye a la ola de homicidios que afecta al país.
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