Los ministros de Exteriores del G20 finalizaron este sábado su reunión de dos días en Atlanta, Estados Unidos, sin lograr un comunicado conjunto debido a la falta de consenso sobre las crisis globales, especialmente las guerras en Ucrania e Irán.
Este encuentro, presidido por el secretario de Estado Marco Rubio, sirvió como preludio para la cumbre de líderes del G20 que se celebrará en diciembre en el club de golf del presidente Donald Trump en las afueras de Miami.
Las principales economías del mundo se reunieron para discutir las interrupciones en las cadenas de suministro, el mercado energético y la seguridad alimentaria, causadas por la invasión rusa de Ucrania y la guerra de Estados Unidos contra Irán, entre otros temas.
Desde el inicio de la reunión, la discordia fue evidente, comenzando con la cancelación de la tradicional foto de familia por la negativa de los representantes europeos a posar junto al ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov.
Rubio inauguró la sesión con un mensaje de unidad, describiendo el momento como «decisivo» para el mundo. En la rueda de prensa de clausura, mencionó que aunque hay consenso sobre los problemas, persiste un «intercambio de problemas» respecto a sus causas y soluciones.
El ministro polaco de Exteriores, Radoslaw Sikorski, quien no forma parte del G20 pero fue invitado, comentó que la falta de consenso es normal dada la situación actual, con guerras en curso y participantes sentados a la mesa.
La presencia de Lavrov generó tensiones, especialmente en un contexto donde Estados Unidos ha aliviado las sanciones energéticas a Rusia, mientras Ucrania enfrenta escasez de municiones ante un aumento de ataques aéreos rusos.
Además, Ucrania, aunque no es parte del G20, no fue invitada a la reunión, lo que ha suscitado críticas. Lavrov llegó a Atlanta tras denuncias de Moscú sobre demoras en la concesión de visados a su delegación.
Trump ha extendido una invitación a su homólogo ruso, Vladímir Putin, para la cumbre de Miami, aunque el Kremlin no ha confirmado su asistencia desde 2019.
Estados Unidos centró la reunión en la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, bloqueado por Irán, una vía crucial para el comercio mundial de petróleo. Además, Rubio se reunió con sus contrapartes de Arabia Saudí y Turquía ante temores de una escalada regional.

