El director Frank Perozo regresa al cine con «La esquina ‘ta en candela», una comedia que se estrena hoy en las salas dominicanas y que está ambientada en un colmado de barrio. La película reúne a figuras reconocidas del humor dominicano junto a nuevos talentos, reflejando la filosofía de Perozo de divertirse y explorar nuevas formas de contar historias.
Producida por Caribbean Films, con quien Perozo ha mantenido una relación cercana desde el inicio de su carrera, la película es motivo de orgullo para el director. «Para mí es mi casa. Mi casa matriz», expresa, destacando la confianza y el respaldo que ha recibido a lo largo de los años.
Sobre su más reciente filme, Perozo asegura que busca ofrecer una experiencia entretenida que conecte con el público y presente situaciones cercanas a la realidad dominicana. En esta producción, vuelve a trabajar con Raymond Pozo y Miguel Céspedes, con quienes tiene una relación profesional de más de una década, además de dirigir a Fausto Mata, con quien había trabajado anteriormente como actor.
Perozo destaca la complicidad con Pozo y Céspedes como un desafío creativo, asegurando que trabajar repetidamente con los mismos intérpretes no significa caer en fórmulas conocidas. «Me encanta esa dinámica que hemos venido haciendo a través de los años, donde los tres nos sentimos muy cómodos», comenta.
La película también incorpora a nuevos intérpretes como Enger Luna, Excarlet Molina y Yarlenys Vargas, así como figuras de redes sociales. Para Perozo, ofrecer oportunidades a talentos emergentes es crucial para el crecimiento del sector audiovisual, ya que sin estas oportunidades la industria no evoluciona.
Aunque Perozo se aventuró recientemente en el género de suspenso con «Baño de mujeres», reconoce que la comedia sigue siendo su favorita. «La comedia lleva un ritmo mucho más dinámico», explica, aunque considera importante seguir explorando otros géneros dentro del cine local.
Fuera de los rodajes, Perozo ha experimentado cambios en su estilo de vida, estableciéndose en Río San Juan para alejarse del bullicio de la capital y reconectar con sus raíces. La pandemia le permitió descubrir que la tranquilidad del entorno rural favorece su bienestar y creatividad.
Su decisión de mudarse también responde a la necesidad de encontrar un equilibrio emocional frente a las exigencias de la vida urbana. «Me fui al campo para no colapsar», concluye, resaltando la importancia de organizar mejor sus prioridades en un entorno más tranquilo.

