La ola de calor que afecta a Francia ha dejado al menos siete muertos, según informó la portavoz del Gobierno francés, Maud Bregeon. Entre las víctimas se encuentran dos personas que fallecieron mientras hacían deporte y cinco más por ahogamiento en diferentes puntos del país. Este fenómeno ha llevado a que varias regiones del oeste de Francia estén en alerta naranja por canícula.
Bregeon declaró que los siete fallecimientos están relacionados directa o indirectamente con el calor, destacando que una de las muertes ocurrió el domingo en París y la otra el lunes en Lyon. Las otras cinco personas perdieron la vida ahogadas mientras se bañaban.
Este episodio de calor extremo, que también afecta a otros países europeos, se ha intensificado en Francia. Ocho departamentos del oeste, incluyendo Finisterre y Morbihan, entraron en vigilancia naranja por canícula desde la medianoche del lunes al martes, algo inédito para un mes de mayo.
El servicio meteorológico nacional, Météo-France, reportó un récord de temperatura nacional para mayo y anticipó que el martes sería aún más caluroso. Se esperan temperaturas máximas de entre 33 y 36 grados Celsius en las áreas bajo vigilancia naranja.
La causa de este calor extremo se atribuye a un potente anticiclón que se extiende desde África del Norte hasta las Islas Británicas, lo que provoca el estancamiento de aire caliente sobre Francia. Este patrón de bloqueo podría persistir al menos hasta mediados o finales de la semana.
Según La Chaîne Météo, esta ola de calor es una de las más significativas observadas a finales de mayo en el oeste de Francia, comparable a la de 1922. Ante esta situación, el primer ministro Sébastien Lecornu convocará una reunión interministerial el jueves para evaluar la preparación de los servicios del Estado frente a este evento excepcional.
En la reunión participarán ministros de diversas áreas, incluyendo Interior, Sanidad y Justicia, y se discutirán temas como la atención al público, el estado de las capas freáticas y el riesgo de incendios forestales.

