La Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos amenaza nuevamente a la República Dominicana con una posible subida de tasas, ante una inflación interanual en EE. UU. del 3.7%. Este escenario plantea la necesidad de un ajuste económico que no recaiga sobre los sectores más vulnerables, sino que se enfoque en quienes más acumulan riqueza.
El sector construcción, los préstamos de consumo y las MiPymes ya han soportado un aumento significativo en la Tasa de Política Monetaria, que actualmente se sitúa en 5.50%. Un nuevo incremento sería insensible y perjudicial, por lo que el Banco Central debe aplicar medidas más precisas para proteger la economía popular y evitar un impacto negativo en la liquidez.
Propuestas de ajuste
Para lograr un ajuste efectivo, se sugiere que el Banco Central utilice herramientas macroprudenciales en lugar de aumentar la TPM. Esto incluye la emisión de títulos de alto valor para grandes inversionistas y el aumento del encaje legal solo para depósitos en dólares. Además, endurecer las condiciones de financiamiento para bienes de lujo podría ayudar a retirar liquidez de los sectores con excedentes.
El apoyo del Poder Ejecutivo es crucial en este proceso. Se propone elevar temporalmente los Impuestos Selectivos al Consumo (ISC) sobre bienes de lujo y gravar altos rendimientos financieros para drenar liquidez de los más ricos. Esta estrategia no solo ayudaría a controlar la inflación, sino que también permitiría financiar subsidios sociales para los sectores más vulnerables.
Impacto en los estratos socioeconómicos
Los datos del Banco Central revelan que la inflación interanual general es del 5.12%, pero los quintiles más bajos enfrentan las mayores alzas en precios, especialmente en alimentos y transporte. En contraste, el quintil más alto se ve menos afectado, lo que indica que un ajuste uniforme sería socialmente regresivo y perjudicial para los más necesitados.
El encarecimiento del crédito, resultado de la contención monetaria, ya afecta a la banca comercial. La tasa activa promedio ha alcanzado el 13.65%, lo que dificulta el acceso a financiamiento para las MiPymes. Continuar aumentando las tasas solo asfixiará la inversión local, lo que subraya la necesidad de un drenaje selectivo de liquidez.
La República Dominicana enfrenta una encrucijada donde repetir estrategias recesivas no es viable. Implementar un ajuste macroeconómico quirúrgico es no solo una opción técnica, sino un imperativo ético y social. Las autoridades deben utilizar las herramientas disponibles para proteger a la economía popular y asegurar que la carga del ajuste recaiga sobre quienes tienen más recursos.

