El cantante puertorriqueño Farruko reveló las razones de su distanciamiento de la iglesia, indicando que en un momento sintió que era percibido más por su capacidad económica que por su crecimiento espiritual. Durante una conversación sobre su proceso de fe, aclaró que su decisión no implicó un alejamiento de Dios, sino de ciertas experiencias en algunas congregaciones.
El artista expresó: «Sentía que me veían como dinero», lo que le generó incomodidad y lo llevó a cuestionar el entorno en el que se encontraba. Esta percepción lo hizo reflexionar sobre su relación con la fe y cómo debía ser construida.
Farruko enfatizó que su conexión con Dios debía basarse en una convicción personal, sin depender de la aprobación o expectativas de otros. Su testimonio resalta la importancia de una relación genuina con la espiritualidad, más allá de lo material.
El cantante continúa explorando su camino espiritual, buscando un equilibrio entre su vida artística y su fe. Su experiencia puede resonar con muchos que han enfrentado dilemas similares en su búsqueda de autenticidad en la religión.
Con esta apertura, Farruko invita a la reflexión sobre las dinámicas que pueden existir en las congregaciones y la necesidad de una conexión más profunda y personal con la divinidad.

