El excónsul haitiano en la República Dominicana, Edwin Paraison, solicitó un diálogo urgente entre los gobiernos de ambos países tras los incidentes ocurridos durante el reciente partido de fútbol entre las selecciones de Haití y la República Dominicana. Paraison, representante de la Fundación Zile, advirtió que las fallas logísticas y el desbordamiento de aforo podrían afectar las relaciones diplomáticas bilaterales.
En una intervención en el programa Panel Magik de la emisora Magik9, Paraison calificó la situación como grave y propuso un entendimiento inmediato para analizar los incidentes y evitar una escalada de tensiones. Señaló que la planificación para el evento fue deficiente, considerando que fue el primer partido de esta magnitud con una gran cantidad de aficionados haitianos en territorio dominicano.
Un artículo del diario haitiano Le Nouvelliste menciona que las previsiones iniciales estimaban una asistencia de 12,000 espectadores, pero aproximadamente 25,000 personas se presentaron en el recinto, duplicando las proyecciones. La Fundación Zile reportó que los problemas de acceso se limitaron a incidentes puntuales en los puntos de entrada, donde coexistieron ciudadanos de ambas nacionalidades mientras el aforo interno ya estaba completo.
El informe de la fundación descartó actos de vandalismo generalizado y consideró inapropiado culpar a la comunidad haitiana o al equipo nacional por los incidentes. El debate también incluye las declaraciones de jugadores como Wilson Isidor, cuyas opiniones, según Paraison, fueron priorizadas por las autoridades deportivas dominicanas para desviar la atención de las deficiencias organizativas.
Paraison sugirió que los comentarios de los jugadores, incluyendo a Duckens Nazon, deben ser evaluados en su contexto y tratados a través de los procedimientos disciplinarios adecuados, evitando sanciones colectivas. La Fundación Zile propuso solicitar a la Concacaf una auditoría técnica sobre los protocolos de seguridad y los incidentes en los accesos, así como un desglose de las boletas vendidas y el aforo autorizado.
Además, se planteó la necesidad de promover un encuentro urgente entre las federaciones deportivas de ambos países bajo el auspicio de la Concacaf para regular la asistencia de público. Paraison también abogó por establecer canales de comunicación que separen las disputas migratorias de los eventos culturales y deportivos.
Finalmente, pidió evaluar la suspensión de la selección haitiana, condicionándola a estrictos parámetros operativos, como la venta nominal de entradas y un control policial coordinado. Paraison propuso la creación de un grupo de trabajo permanente sobre deporte y convivencia, así como mecanismos para contrarrestar la desinformación y el discurso de odio.

