El análisis de las rendiciones de cuentas de los gobiernos de Leonel Fernández, Danilo Medina y Luis Abinader muestra una evolución en la política educativa de la República Dominicana. Este proceso se puede dividir en tres etapas: construcción de bases, expansión del sistema y búsqueda de calidad. Cada gobierno ha abordado la educación desde diferentes enfoques y prioridades.
Durante el mandato de Fernández, la educación se enmarca dentro de un enfoque de crecimiento económico y modernización del Estado. En este contexto, el presidente enfatiza la relación entre desarrollo económico y fortalecimiento institucional, afirmando que «el crecimiento económico sostenido es la base para poder incrementar la inversión social, incluida la educación». Aunque se registran avances en la expansión del sistema, como la construcción de aulas y la incorporación tecnológica, persisten desafíos en calidad y financiamiento.
Transformación bajo Medina
El gobierno de Medina representa un cambio significativo, marcando un punto de inflexión en la política educativa. La asignación del 4% del PIB a la educación, impulsada por la presión social, redefine el papel del Estado. Medina destaca la importancia de esta inversión, afirmando que «nunca antes la educación había recibido una inversión de esta magnitud en nuestro país».
Con la «revolución educativa», se promueve la expansión de la infraestructura escolar y la implementación de la Jornada Escolar Extendida. Medina resalta que «estamos construyendo las escuelas que durante décadas hicieron falta», lo que no solo incrementa la cobertura, sino que también introduce programas de alimentación y apoyo estudiantil. Sin embargo, a pesar de la inversión, la calidad educativa no recibe la misma atención, lo que genera un modelo robusto en términos cuantitativos, pero con desafíos en los resultados de aprendizaje.
Enfoque en la calidad con Abinader
Con el gobierno de Abinader, el enfoque se desplaza hacia la calidad y la transformación del sistema educativo. Desde sus inicios, Abinader enfatiza que «no basta con invertir más, debemos asegurarnos de que nuestros estudiantes aprendan más y mejor». Su gestión, que coincide con la pandemia de COVID-19, introduce desafíos que llevan a la implementación de modalidades a distancia para garantizar la continuidad educativa.
Las rendiciones de cuentas de Abinader destacan la recuperación del sistema y la mejora de los aprendizajes. El presidente reconoce que «la calidad educativa es el principal desafío que enfrentamos como nación», lo que refleja una mayor atención a la educación técnica y la vinculación entre formación y empleo. Esto indica un cambio hacia una visión más orientada a resultados y pertinencia.
A lo largo de estos tres períodos, se evidencia una evolución progresiva en la política educativa dominicana. Mientras Fernández establece las bases y Medina expande el sistema, Abinader busca mejorar la calidad y adaptarlo a las exigencias actuales. Sin embargo, persiste la tensión entre inversión y resultados, y la mejora de los aprendizajes sigue siendo un desafío.
El futuro de la educación en el país depende de integrar los avances en una política coherente que garantice no solo el acceso, sino también aprendizajes significativos y sostenibles. El Plan Horizonte 2034 busca articular una política educativa que combine expansión y calidad, asegurando el aprendizaje efectivo de los niños y adolescentes. Sin continuidad en las políticas, el avance en el sector educativo será difícil de alcanzar.

