Entre 2019 y 2025, más de 1,000 mujeres murieron en República Dominicana por causas relacionadas con el embarazo, parto o puerperio, según un estudio del Centro de Investigación para la Acción Femenina (Cipaf). La investigación, titulada «Madres Invisibles: La crisis silenciosa de la mortalidad materna en República Dominicana», fue presentada este martes y revela que casi todas estas muertes son prevenibles.
El estudio analizó 30 casos de muertes maternas ocurridas en 2025, que representan el 17 % de las 177 muertes reportadas ese año. A través de la revisión de 13 expedientes médicos y 65 entrevistas a familiares, se evidenció que la mortalidad materna es una crisis marcada por desigualdades estructurales, pobreza y fallas en el sistema de salud.
Factores detrás de las muertes
La directora de Cipaf, Syra Taveras, enfatizó que el objetivo del estudio no es culpabilizar, sino entender las barreras estructurales que contribuyen a estas muertes. «Detrás de las estadísticas hay trayectorias de vida marcadas por exclusión y precariedad», afirmó.
El informe destaca que las mujeres no mueren principalmente por complicaciones del embarazo, sino por fallas evitables en el sistema de salud. «Las mujeres no morían por parto, morían por ser pobres», señalaron las investigadoras durante la presentación.
A pesar de la disminución en el número de nacidos vivos en los últimos años, las muertes maternas no han disminuido. Según el Observatorio de Mortalidad Materna de Cipaf, en 2025 se proyecta una Razón de Mortalidad Materna de 154 muertes por cada 100,000 nacidos vivos, el doble de la media regional.
Desigualdades y barreras económicas
Las mujeres que fallecieron tenían una edad promedio de 32.5 años. De los casos estudiados, 21 eran dominicanas y 9 haitianas. Además, el 20 % no había completado la primaria y el 87.3 % había iniciado su vida en pareja a edades tempranas, lo que llevó al 80 % a abandonar sus estudios.
El estudio también identificó precariedad laboral y económica entre las víctimas. Trece de las mujeres eran amas de casa y 21 estaban fuera del mercado laboral formal. En cuanto a la atención prenatal, el 70 % tenía un seguimiento discontinuo o de baja calidad.
Las investigadoras señalaron que las provincias con mayores riesgos no son necesariamente las que tienen más nacimientos. Aunque Santo Domingo y Santiago concentran la mayor cantidad de muertes maternas, provincias como Independencia, Monte Plata, Hato Mayor y La Romana presentan mayores niveles de riesgo.
El informe también menciona que muchas mujeres que mueren en Santo Domingo provienen de provincias con sistemas de salud frágiles, lo que obliga a las embarazadas a trasladarse a otras localidades para recibir atención médica.
Cipaf recomienda fortalecer el primer nivel de atención, garantizar insumos médicos y sangre para emergencias obstétricas, y aumentar el presupuesto destinado a salud pública, que actualmente es de aproximadamente 2 % del PIB, cuando el estándar internacional es del 6 %.

