Un estudio realizado en Austria, Suiza, Alemania e Italia revela que dejar de usar el teléfono móvil durante tres semanas mejora la salud mental de los jóvenes. La investigación, impulsada por la radiotelevisión pública austríaca, muestra que la proporción de estudiantes sin síntomas depresivos aumentó en aproximadamente un 15 % tras el experimento.
El experimento, denominado ‘El gran experimento del teléfono móvil Dok 1’, comenzó el 4 de marzo y contó con la participación de 72,000 alumnos de bachillerato, de entre 10 y 18 años. De ellos, unos 46,000 completaron cuestionarios anónimos en tres fases: antes, al finalizar y cinco semanas después del experimento.
Resultados del experimento
La mitad de los participantes llegó con problemas de sueño, que disminuyeron en un 23 % al finalizar el estudio. Inicialmente, más de la mitad de los estudiantes reportaron síntomas de depresión leves a moderados, y un 11 % presentaron síntomas moderados o graves.
Al concluir las tres semanas sin móvil, se observó una mejora del bienestar mental del 18 %. Aunque en el seguimiento realizado cinco semanas después se registró un leve retorno a los valores iniciales, los beneficios de la abstinencia parecieron tener un efecto duradero.
En la encuesta inicial, un 70 % de los escolares mostraba un «uso problemático» de Internet, cifra que se redujo al 58 % tras el experimento. Dos tercios de los participantes completaron los 21 días, destacando que los estudiantes más jóvenes mostraron mayor perseverancia.
Impacto social y percepción de las redes
Lisa Gadenstätter, presentadora del programa ‘Dok 1’, resaltó que el éxito del proyecto radica en su naturaleza colectiva, donde los amigos se apoyan mutuamente para superar las dificultades. Sin embargo, la mayoría de las recaídas ocurrieron el primer día, principalmente porque muchos jóvenes se sentían inseguros al no estar disponibles.
Algunos abandonaron el experimento debido a la insistencia de sus padres, quienes se quejaban de no poder contactarlos. Gadenstätter subrayó que estos jóvenes sienten que no pueden comunicarse con sus amigos o familiares sin un teléfono inteligente.
Los resultados también revelaron un aumento en la actitud crítica hacia las redes sociales, ya que dos tercios de los estudiantes encuestados apoyaron la idea de prohibirlas para los menores.

