El estudiante meritorio Sergio Samuel Solís destacó que graduarse de la Escuela Nacional de Locución Profesor Otto Rivera implica un compromiso con la sociedad, más allá de obtener un certificado, al considerar que es fundamental informar, educar y orientar con ética y responsabilidad. Durante su discurso de agradecimiento, Solís enfatizó que los comunicadores deben basar su labor en cuatro principios: informar con veracidad, orientar con claridad, entretener de forma sana y educar con apego magisterial.
El graduando citó al maestro Carlos Cepeda Solier, quien en su libro Manual de Cultura General establece que estos criterios deben acompañar a los comunicadores en cada intervención, ya sea frente a un micrófono o una cámara de televisión. Solís también subrayó que locutores, periodistas y comunicadores tienen una responsabilidad educativa con la sociedad, debiendo proteger y valorar el idioma y ejercer su profesión con apego a la verdad.
Agradecimientos y reconocimiento
En su intervención, Solís agradeció a Dios por alcanzar esta meta y reconoció el apoyo de sus padres, Sergio Solís y Clamiver González, a quienes consideró pilares fundamentales en su formación personal. También expresó su gratitud a José Miguel García, fundador y director general del periódico E3 Noticias, por la confianza y oportunidades brindadas que han contribuido a su crecimiento profesional.
Asimismo, reconoció la dedicación de los docentes de la Escuela Nacional de Locución, por su papel en la formación cultural, ética y profesional de los nuevos locutores. En nombre de sus compañeros, agradeció a las familias y amigos que acompañaron a los estudiantes durante su proceso de formación.
Un nuevo comienzo en la comunicación
Solís manifestó que la graduación no solo cierra una etapa de aprendizaje, sino que también marca el inicio de nuevos retos y responsabilidades en el mundo de la comunicación. “Que nunca perdamos la pasión por aprender, la vocación de comunicar y el compromiso de ejercer esta profesión con ética y responsabilidad”, expresó.
Finalmente, concluyó su intervención con un mensaje de orgullo por la profesión y el país: “¡Que viva la locución! ¡Que vivan los locutores! ¡Y que viva la República Dominicana!”.

