El Americas Investment Forum (AIF) 2026, organizado por ProDominicana y la Asociación Mundial de Agencias de Promoción de Inversiones (WAIPA), generó intenciones de inversión por cerca de US$3,700 millones para la República Dominicana, de un total regional de US$4,151 millones. Este interés se produce en un contexto donde el país ha registrado un sólido desempeño en inversión extranjera directa, captando US$3,276.5 millones entre enero y junio de 2026, el monto más alto para ese período y un crecimiento interanual de 7.7%.
Los inversionistas ven en la República Dominicana una combinación de estabilidad macroeconómica, seguridad jurídica y una ubicación estratégica como centro logístico del Caribe y las Américas. Además, el Banco Mundial proyecta un crecimiento económico de 3.6% para 2026 y de 4.4% para 2027, cifras que superan el promedio de América Latina y el Caribe.
Preparación para materializar inversiones
Para convertir este interés en inversiones reales, es crucial preparar el terreno con anticipación. Esto incluye definir el modelo de negocio, el vehículo jurídico, el régimen tributario y los permisos necesarios, todos elementos que deben ser diseñados como un sistema integrado. Las decisiones sobre vehículos jurídicos, como operar mediante una sucursal o constituir una sociedad comercial, deben adaptarse a las necesidades de los inversores.
Asimismo, optar por regímenes especiales como zonas francas o regímenes de desarrollo fronterizo puede ofrecer beneficios fiscales significativos. La estructura de holding regional también es esencial para organizar la propiedad y el control entre las distintas entidades del grupo empresarial, afectando aspectos como la carga fiscal y la repatriación de utilidades.
Importancia del cumplimiento fiscal y regulatorio
El marco tributario dominicano exige una adecuada documentación de precios de transferencia y transacciones entre partes relacionadas. Una empresa que facture servicios entre su casa matriz y su filial en el país debe demostrar que los precios son comparables a los de partes independientes. Planificar la estructura fiscal desde el inicio es más efectivo que corregirla tras un requerimiento fiscal.
Los convenios para evitar la doble tributación, aunque limitados, pueden influir en la estructuración de inversiones y optimizar la carga tributaria. Además, un due diligence regulatorio adecuado no solo identifica riesgos, sino que también puede acelerar la ejecución de proyectos al mapear permisos y requisitos específicos del sector.
Las empresas deben anticipar desafíos como tiempos de espera para permisos y coordinación entre instituciones. Incorporar decisiones sobre contratación, tecnología y cadena de suministro desde el inicio es fundamental para que la estructura jurídica y fiscal funcione en el contexto local.
Una gobernanza sólida es clave para el crecimiento sostenible de las operaciones. Las empresas que implementan marcos de cumplimiento y controles internos alineados con estándares internacionales logran reducir fricciones y facilitar la toma de decisiones, lo que les permite adaptarse rápidamente a auditorías y requerimientos regulatorios.
El crecimiento proyectado para 2027 sugiere que el entorno actual es parte de una trayectoria de mediano plazo. Por lo tanto, es esencial que las empresas y sus asesores traduzcan la confianza en la República Dominicana en una estructura sólida que integre todos los aspectos del negocio, lo que puede marcar la diferencia entre capitalizar oportunidades o quedarse solo en intenciones.

