La estrategia y la táctica son fundamentales en el camino hacia las elecciones de 2028, según el análisis del historiador Soto Jiménez. La estrategia establece los objetivos, mientras que la táctica se enfoca en los esfuerzos para alcanzarlos, en un contexto político marcado por una campaña presidencial inusual y percibida como fuera de tiempo por la población.
Los partidos políticos deben contar con una herramienta central, como un comité que se subdivida en secciones regionales. Este comité suele estar encabezado por un presidente, uno o varios vicepresidentes, un secretario general y un secretario de organización, entre otros, organizados conforme a un corpus estatutario que regula su funcionamiento.
Es esencial contar con un cronograma exhaustivo de actividades y una línea de tareas rigurosa que incluya fechas y responsables en áreas como propaganda, recursos humanos y estrategia presupuestaria. Esto es crucial para iniciar una ofensiva efectiva, más allá del trabajo cotidiano que implica mantener un partido en el poder o buscar ganar unas elecciones por primera vez.
El desafío de mantener a los miembros del partido motivados y trabajando con entusiasmo es significativo, especialmente cuando muchos perciben que su contribución es gratuita y carecen de los soportes ideológicos necesarios para dedicar tiempo a actividades como la colocación de propaganda o el desplazamiento al interior del país.
La política actual se asemeja a la mercadología, donde la medición y la estadística juegan un papel crucial. Los medios de comunicación, especialmente la radio y la televisión, se han convertido en ejes fundamentales para la captación y el crecimiento de las agrupaciones políticas.
Las mediciones deben realizarse de manera periódica y rigurosa, ya que sus resultados revelarán los puntos débiles y fuertes del partido, así como las áreas geográficas que requieren atención. Esto es vital en un contexto donde los liderazgos mesiánicos han perdido relevancia, evidenciado por el hecho de que menos de la mitad de la población votó en el último certamen electoral.
Las frustraciones derivadas de procesos electorales recientes, las divisiones internas, las enemistades y la falta de oportunidades para personas capacitadas han dejado una huella en el electorado, lo que complica aún más el panorama político hacia las elecciones de 2028.
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