El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, propuso cambios en la votación de la Asamblea General sobre el embargo a Cuba, que se llevará a cabo mañana. Waltz afirmó que «el mundo está despertando a estas duras verdades» y anticipó modificaciones en el apoyo de ciertos países. Esta resolución ha sido aprobada anualmente durante más de tres décadas.
Se espera que la resolución sea aprobada por trigesimocuarta vez, pero será importante observar qué naciones cambian su postura, especialmente en América Latina y el Caribe, donde han asumido nuevos mandatarios alineados con el presidente estadounidense, Donald Trump. Una de las dudas es si Argentina y Paraguay mantendrán su voto en contra, como lo hicieron el año pasado, y si otros países se unirán a ellos.
En 2025, Ecuador y Costa Rica también se apartaron del apoyo mayoritario al pasar de un voto favorable a la abstención, lo que redujo el respaldo a la resolución de 187 a 165 países. La Asamblea también estará atenta a la participación de El Salvador, República Dominicana y Venezuela, que se ausentaron en la votación anterior.
El resultado de la votación permitirá evaluar si el avance de la derecha en la región, tras la llegada al poder de nuevos presidentes en Chile, Honduras, Perú y Colombia, se traduce en cambios en la postura sobre Cuba. Durante su intervención, Waltz acusó a las autoridades cubanas de usar estas resoluciones para presentar un respaldo internacional como apoyo al Gobierno, a pesar de las condiciones de pobreza en la isla.
Waltz instó a los Estados miembros de la ONU a votar en contra del texto presentado por Cuba, advirtiendo que de lo contrario contribuirían «al maltrato al pueblo cubano». Afirmó que el régimen cubano está utilizando «mentiras» al acusar a Estados Unidos de amenazar a otros países por su voto.
Desde hace días, Cuba ha denunciado que Estados Unidos intenta influenciar a varias naciones para que cambien su voto en contra del texto que presenta La Habana. En la votación del año pasado, la resolución recibió el apoyo de 165 Estados miembros, 12 abstenciones y el voto en contra de 7 países, incluyendo a EE.UU. e Israel.
Históricamente, el texto ha recibido hasta 189 votos a favor, con Estados Unidos e Israel votando en contra en casi todas las ocasiones, salvo en 2016, cuando Washington se abstuvo durante la administración de Barack Obama.

