Las elecciones de medio mandato en EE. UU. comenzaron con lluvias en el suroeste, lo que llevó a trasladar algunos centros de votación, pero se desarrollaron con tranquilidad y sin largas colas. Casi sesenta de los 250 millones de estadounidenses llamados a votar ya habían ejercido su derecho de forma anticipada en las semanas previas.
En Arlington, Virginia, los primeros votantes acudieron a las urnas antes de iniciar su jornada laboral, mientras que en Nueva York, la actividad matutina se combinaba con los últimos esfuerzos de los candidatos en áreas de predominio demócrata. Un oficial de un centro electoral en Virginia mencionó que la mayor afluencia suele registrarse al final del día, coincidiendo con el cierre de los trabajos, aunque destacó la tendencia de votar anticipadamente.
Clay, un profesor de Historia en Arlington, se declaró «indeciso» y decidió votar para «frenar» al Partido Republicano y proteger las «libertades personales». Neoyorquinos que ya votaron expresaron su interés por los resultados en otros estados, como Texas y Míchigan, además de seguir propuestas locales relacionadas con el desarrollo urbano.
Impacto del temporal en Florida
En Florida, las intensas lluvias causaron inundaciones que obligaron a trasladar alrededor de veinte centros de votación en al menos ocho condados, incluyendo Broward y Palm Beach. En Miami, el clima mejoró tras una mañana lluviosa, lo que incrementó la afluencia de votantes, incluidos muchos inmigrantes.
Eliezer Díaz de Villegas, un cubano que trabaja en el aeropuerto, votó por primera vez tras obtener su ciudadanía hace un año, expresando su deseo de cumplir con su derecho. Cristian Arencibia, ingeniero informático, comentó sobre la necesidad de ayudar a quienes enfrentan deportaciones injustas y criticó la falta de atención a la política interior en el país.
Diana Santiago, en Tucson, Arizona, fue una de las primeras en votar, motivada por la necesidad de un cambio y preocupada por la economía, especialmente por el alto precio de la gasolina. Esta situación económica está influyendo en el voto de muchos estadounidenses en unas elecciones que se consideran un referendo sobre la gestión del presidente Donald Trump, cuya popularidad ha disminuido por la guerra contra Irán y el aumento de la inflación.

