La justicia en el sistema penal dominicano no solo implica investigar delitos y aplicar sanciones, sino también ofrecer respuestas oportunas y respetar los derechos de todas las personas involucradas. Cuando un proceso penal se extiende sin justificación, tanto la persona investigada como la víctima sufren las consecuencias. Por ello, el plazo razonable y la extinción de la acción penal son garantías esenciales para asegurar una justicia efectiva.
El artículo 69 de la Constitución dominicana establece el derecho a recibir justicia efectiva y a ser juzgado dentro de un plazo razonable. Esto implica que las autoridades deben actuar con diligencia para evitar que los procesos se prolonguen innecesariamente, garantizando así que la persona investigada no viva en la incertidumbre y que la víctima reciba una respuesta a su reclamo de justicia.
Extinción de la acción penal
La extinción de la acción penal se produce cuando existe una causa legal que impide continuar con la persecución. Entre estas causas se encuentran la prescripción y el vencimiento del plazo máximo del proceso, siempre que se cumplan los requisitos establecidos. La Ley núm. 97-25 regula la duración de los procedimientos y las consecuencias de exceder los límites fijados, aunque cada caso debe ser evaluado según sus circunstancias particulares.
Es fundamental entender que la extinción de la acción penal no implica automáticamente la inocencia de una persona ni representa una absolución de los hechos investigados. Su propósito es asegurar que el Estado actúe dentro de los límites de la ley, y no debe ser vista como un beneficio para quienes cometen delitos, sino como una protección contra procesos que se extienden de manera indebida.
Desafíos para una justicia eficaz
Las leyes que rigen el nuevo Código Penal dominicano y el procedimiento penal plantean el reto de fortalecer una justicia que respete los derechos fundamentales. Para ello, el Ministerio Público y los tribunales deben mejorar la organización de las investigaciones, controlar los plazos, evitar suspensiones injustificadas y aprovechar adecuadamente los recursos tecnológicos disponibles.
La extinción de un proceso puede frustrar a las víctimas, especialmente cuando han esperado años por una decisión. Por esta razón, las instituciones tienen la obligación de realizar investigaciones oportunas y evitar que sus propias deficiencias perjudiquen a quienes buscan justicia o a quienes enfrentan acusaciones.
En conclusión, la solución no radica en debilitar el derecho al plazo razonable, sino en asegurar que las autoridades cumplan con sus obligaciones de manera oportuna. Una justicia eficaz es aquella que investiga con seriedad, protege a las víctimas, respeta el derecho de defensa y toma decisiones fundamentadas, lo que a su vez fortalece la confianza ciudadana en el sistema judicial.

