La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) informó que el fenómeno meteorológico de El Niño ha comenzado y se espera que se intensifique entre noviembre y enero, convirtiéndose en uno de los episodios más fuertes desde 1950.
Según la NOAA, existe un 63% de probabilidad de que El Niño alcance una intensidad muy alta durante este periodo. Este fenómeno natural eleva las temperaturas en el océano Pacífico ecuatorial y provoca cambios globales en los vientos y patrones de lluvias.
Impacto global del fenómeno
Los científicos de la NOAA señalaron que en el último mes se han desarrollado condiciones propias de El Niño, evidenciadas por temperaturas de la superficie del mar superiores al promedio en el Pacífico. Los episodios de gran magnitud suelen estar asociados con sequías en regiones como la Amazonía, Indonesia y Australia.
Además, El Niño altera los vientos monzones en India y modifica los regímenes de precipitaciones en la zona tropical. Aunque este fenómeno suele alcanzar su punto máximo a finales de año, el calor acumulado en los océanos se libera lentamente hacia la atmósfera, lo que puede elevar las temperaturas globales en el año siguiente.
Esto ha llevado a muchos climatólogos a prever que el año 2027 podría romper récords de temperatura, ya que El Niño contribuye al calentamiento del planeta, que ya se ve afectado por la quema de combustibles fósiles.
Perspectivas de intensidad
Expertos meteorológicos de todo el mundo, al igual que la NOAA, están cada vez más convencidos de que El Niño será intenso este año. Carlo Buontempo, director del servicio de cambio climático del observatorio europeo Copernicus, afirmó que las probabilidades apuntan a un evento de intensidad moderada a fuerte, o incluso de fuerte a récord.
Este fenómeno climático tiene el potencial de generar efectos significativos en el clima global, lo que hace que su monitoreo y estudio sean cruciales para anticipar sus impactos en diversas regiones del mundo.

