La profesión farmacéutica en la República Dominicana se centra en satisfacer las necesidades comunitarias de servicios especializados, según la dra. Helvia C.
de Moller. La experta destaca que el enfoque debe alejarse del aspecto comercial y orientarse hacia un espíritu de servicio que contribuya a mejorar la salud pública.
Desde la tercera década del siglo XX, esta disciplina ha experimentado un notable crecimiento académico y popularidad en el país.
Históricamente, la farmacia estuvo vinculada a la medicina, pero un edicto del emperador Federico II en 1240 marcó su separación legal en Europa y, posteriormente, en América.
Transformación hacia la Farmacia Clínica
El farmacéutico actual debe adaptarse a la complejidad de la farmacoterapia moderna, convirtiéndose en un experto en servicios de salud.
Este profesional es el encargado de asegurar la calidad en la fabricación y despacho de sustancias químicas.
El futuro de la profesión se orienta hacia la Farmacia Clínica, donde el farmacéutico colabora estrechamente con médicos y enfermeras.
Sus funciones incluyen:
- Asesoría especializada: Orientación sobre incompatibilidades y características individuales de cada paciente.
- Investigación farmacocinética: Estudio sobre la absorción, metabolismo y excreción de los medicamentos en el cuerpo.
- Administración por unidosis: Sistemas que optimizan costos y reducen errores en la medicación.
- Control de interacciones: Vigilancia de mezclas de fármacos que pueden ser peligrosas.
Para consolidar esta transformación, es necesario reformar los programas de estudio, incorporando materias como biología de las enfermedades y farmacología clínica.
La Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU) ha comenzado a implementar mejoras, como el Centro de Información de Drogas, para mantener actualizados a los profesionales.
Además, es fundamental fortalecer la formación del personal auxiliar en farmacias para garantizar la seguridad en el despacho de medicamentos.
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