Residentes de la comunidad El Aguacate, en el distrito municipal San Francisco de Jacagua, denunciaron que llevan casi cuatro años esperando la construcción de una escuela prometida por las autoridades, tras la demolición del antiguo plantel por parte del Ministerio de Educación.
Desde entonces, decenas de estudiantes reciben clases en una iglesia de la comunidad, lo que ha generado múltiples dificultades tanto para el desarrollo de las clases como para las actividades religiosas. Cada vez que se realiza una actividad en la iglesia, las clases deben ser suspendidas y los niños desalojados, ya que no cuentan con otro espacio disponible para continuar la enseñanza.
Abandono de las autoridades
Los líderes comunitarios calificaron la situación como “vergonzosa” y denunciaron un “abandono total” por parte de las autoridades educativas. Aseguraron haber agotado todos los procesos correspondientes, incluyendo reuniones, protestas y solicitudes formales ante el Ministerio de Educación, sin obtener respuestas concretas sobre el inicio de la obra.
Además, denunciaron que varios funcionarios han realizado promesas que hasta la fecha no se han cumplido. Líderes comunitarios, religiosos y miembros de la comisión de la escuela coincidieron en que la falta del centro educativo afecta directamente el derecho fundamental a la educación de niños y jóvenes de la zona.
Impacto en la comunidad
La situación también impacta la vida social y espiritual de la comunidad, dado que la iglesia ha tenido que convertirse en un espacio improvisado para impartir docencia. Este escenario ha dificultado tanto la educación como las actividades religiosas, generando un ambiente de incertidumbre entre los residentes.
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