El Gobierno de Estados Unidos impuso este lunes nuevas restricciones de entrada al país para más de 100 funcionarios nicaragüenses y sus familiares, a quienes responsabiliza por la muerte del líder indígena Brooklyn Rivera. La medida fue anunciada por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien destacó que la administración estadounidense no ignorará las violaciones de derechos humanos atribuidas al Gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Rubio afirmó que “Estados Unidos no pasará por alto la responsabilidad de la dictadura de Murillo-Ortega en la terrible muerte del preso político Brooklyn Rivera”. Las nuevas restricciones de visado afectan a más de un centenar de miembros del gobierno nicaragüense, elevando el total de sancionados por Washington a más de 2,350.
El Departamento de Estado indicó que los funcionarios sancionados han sido señalados por su presunta complicidad con las políticas del Ejecutivo nicaragüense. Rivera, de 73 años, fue un líder indígena influyente en la Costa Caribe de Nicaragua y dirigente del partido Yatama, que significa “Hijos de la Madre Tierra” en lengua miskita.
El dirigente fue arrestado el 29 de septiembre de 2023 y falleció el 30 de mayo, tras haber estado bajo custodia y hospitalizado desde el 7 de marzo por complicaciones respiratorias. Rubio mencionó específicamente a Lumberto Campbell Hooker, quien ya había sido sancionado anteriormente por Washington.
Según el secretario de Estado, Campbell Hooker estuvo “directamente involucrado” en la negativa de atención médica adecuada para Rivera y en la obstrucción a sus familiares para darle sepultura tras su muerte. La administración del presidente Donald Trump reafirmó su compromiso de exigir responsabilidades a las autoridades nicaragüenses por violaciones de derechos humanos.
Rubio concluyó afirmando que “Estados Unidos está junto al pueblo de Nicaragua que, como Rivera, aspira a ver una Nicaragua libre”.

