El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, instó este martes a los Estados miembros de la Asamblea General a votar en contra de la resolución que condena el embargo de Washington a Cuba. Durante su intervención, Waltz afirmó que el régimen cubano utiliza mentiras para afirmar que EE.UU. amenaza a otros países por su voto, acusando a La Habana de ser quien realmente ejerce presión. Este debate se lleva a cabo en el marco de la propuesta de resolución que Cuba presenta contra el embargo, que será votada por trigesimocuarta vez.
Waltz enfatizó que «no existe el bloqueo», explicando que un bloqueo implica un cerco militar, lo cual no se aplica en este caso. Su intervención generó un tenso enfrentamiento con el canciller cubano, Bruno Rodríguez, quien interrumpió al embajador estadounidense en varias ocasiones, llevando al presidente de la Asamblea, Khalilur Rahman, a amenazar con suspender la sesión.
Durante su discurso, el embajador estadounidense destacó que en los primeros ocho meses del año, las empresas de EE.UU. exportaron mercancías a Cuba por un valor de más de 876 millones de dólares. Además, mencionó que varios países, incluyendo Belice, Canadá, Chile, China, Colombia, México, Rusia, España, Uruguay y la Unión Europea, han enviado cargamentos a la isla.
Waltz acusó a Cuba de utilizar la ONU para engañar a su población, afirmando que el mundo está de su lado. «Ustedes están participando en eso. Son cómplices», concluyó el embajador, mientras la delegación cubana golpeaba las mesas en señal de protesta.
El canciller cubano, por su parte, respondió a las acusaciones de Waltz, calificándolo de «mentiroso» y criticando su actitud como «indigna». Rodríguez también hizo un llamado al presidente de la Asamblea para que mantuviera el orden durante la sesión, tras lo cual continuó su intervención a pesar de las interrupciones.
La Asamblea General de la ONU está llevando a cabo este martes y miércoles el debate sobre la resolución contra el embargo de EE.UU. a Cuba, un tema que genera divisiones entre los países miembros y que tradicionalmente cuenta con el apoyo de una gran parte de la Asamblea, mientras que EE.UU. e Israel suelen votar en contra.

