Las autoridades sanitarias de Estados Unidos levantaron este lunes la cuarentena de los últimos ocho pasajeros expuestos a un brote de hantavirus registrado en un crucero en el Atlántico Sur, concluyendo así un operativo de vigilancia que duró 42 días. El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) informó que ninguno de estos pasajeros desarrolló la enfermedad durante el período de observación.
Todos los estadounidenses que estaban en cuarentena fueron autorizados a abandonar la instalación médica donde permanecían bajo monitoreo. Esta medida pone fin a una respuesta sanitaria que involucró a 18 ciudadanos estadounidenses potencialmente expuestos al virus Andes, una rara variante del hantavirus.
Los pasajeros habían sido trasladados a una unidad especializada en Nebraska tras regresar al país desde el crucero MV Hondius. El brote, detectado durante la travesía, dejó tres fallecidos y generó controversia, especialmente después de que el secretario de Salud, Robert Kennedy, ordenara mantener aislada a una pasajera que se oponía a la cuarentena.
Las autoridades sanitarias consideraron que los pasajeros habían estado expuestos al virus Andes, una cepa poco común que se identifica principalmente en Sudamérica y que es una de las pocas variantes de hantavirus con capacidad de transmisión entre personas. Este caso ha resaltado la importancia de los protocolos de salud pública en situaciones de brotes virales.

