El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) llevó a cabo nuevos ataques contra Irán este miércoles, tras la declaración del presidente Donald Trump de que la tregua entre ambos países ha terminado. Los bombardeos buscan debilitar la capacidad de Teherán para amenazar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz.
El CENTCOM afirmó en su cuenta de X que «Estados Unidos responsabiliza a Irán por la reciente agresión injustificada contra buques comerciales y tripulaciones civiles» en una vía marítima crucial. Esta acción se enmarca como respuesta a los ataques iraníes contra embarcaciones en la región.
Los bombardeos se dirigieron a la costa sur de Irán y a la isla de Jarg, resultando en la muerte de al menos ocho militares iraníes y un miembro de la Guardia Revolucionaria. Esta escalada de violencia se produce en un contexto de creciente tensión entre ambos países.
Durante su intervención en la cumbre de la OTAN, Trump expresó su desdén hacia Irán, afirmando que «no quiero negociar con ellos, porque son basura» y describiéndolos como «gente enferma, dirigida por gente enferma, mala, violenta».
Irán, por su parte, ha denunciado los ataques de Estados Unidos como una «violación clara» del acuerdo de alto el fuego permanente establecido el 17 de junio. La situación se complica aún más tras la reivindicación de la Guardia Revolucionaria iraní de haber realizado 85 ataques contra bases estadounidenses en el Golfo Pérsico.
Estos ataques, según la agencia estatal IRNA, involucraron el uso de misiles y drones por parte de las fuerzas navales y aéreas iraníes. La escalada de hostilidades refleja un deterioro significativo en las relaciones entre Washington y Teherán.
Trump, en su declaración en Ankara, reiteró que el acuerdo de alto el fuego con Irán ha llegado a su fin, enfatizando que «se ha acabado» debido a la percepción negativa que tiene sobre el régimen iraní. Esta situación plantea un nuevo desafío para la diplomacia en la región.

