El Gobierno de Estados Unidos ha excluido a los médicos extranjeros de la prohibición de viajes impuesta a 39 países, permitiéndoles solicitar y renovar visas de trabajo, así como continuar sus procesos de residencia permanente, según informó The New York Times. Esta decisión fue comunicada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que indicó que el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) reanudará el procesamiento de visas y permisos de trabajo para estos profesionales.
A pesar de que la prohibición no afectó a los extranjeros de los 39 países que ya contaban con visas aprobadas o que se encontraban en el país, USCIS había suspendido las renovaciones y actualizaciones de visas para personas de esos países, dejándolos en un limbo migratorio. Esta situación generó preocupación entre los médicos y las asociaciones que los representan.
Reacción de las asociaciones médicas
Más de 20 asociaciones médicas enviaron una carta al Gobierno de Donald Trump expresando su preocupación por la prohibición y solicitando una exención para los trabajadores de la salud, así como un procesamiento expedito de los casos de los médicos. La presión de estas organizaciones parece haber influido en la decisión del Gobierno de excluir a los médicos extranjeros del veto.
El anuncio de la política provocó incidentes como el arresto del médico venezolano Ezequiel Veliz por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) el pasado 6 de abril en Texas, lo que generó aún más inquietud entre los profesionales de la salud extranjeros.
En su último informe, la Asociación de Facultades de Medicina de Estados Unidos (AAMC) advirtió que el país podría enfrentar una escasez de hasta 86,000 médicos para el año 2036. Esta cifra resalta la importancia de contar con médicos extranjeros en el sistema de salud estadounidense, especialmente en un contexto de creciente demanda de atención médica.
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