El embajador de EE. UU. ante la ONU, Mike Waltz, anunció un fondo adicional de 1,800 millones de dólares para reformar y financiar los programas de ayuda humanitaria del organismo, tras observar avances en la reforma del sistema que exigía el presidente Donald Trump. Waltz hizo el anuncio durante una rueda de prensa junto a Tom Fletcher, subsecretario general de Asuntos Humanitarios de la ONU, y Jeremy Lewin, subsecretario de Ayuda Exterior de EE. UU.
Este nuevo fondo se suma a los 2,000 millones de dólares destinados a impulsar reformas en el ámbito humanitario mediante la «reestructuración humanitaria» que EE. UU. lleva a cabo en colaboración con la OCHA. Waltz destacó que estos fondos no solo salvarán vidas, sino que también impulsarán reformas para mejorar la eficiencia y la rendición de cuentas en el sistema.
Reformas y liderazgo de EE. UU.
El embajador defendió que este fondo se enmarca dentro de la reforma financiera de la ONU y del «restablecimiento del liderazgo de EE. UU.». Afirmó que la cuota del país en el reparto de la carga ha aumentado, mientras que la duplicación y las ineficiencias han disminuido, lo que ha permitido un uso más efectivo de los recursos.
Lewin, por su parte, indicó que EE. UU. ha financiado «una parte desproporcionada del sector humanitario», que en ocasiones se ha desviado a otros ámbitos, incluyendo organizaciones terroristas. Destacó que la administración actual busca construir un modelo que funcione de verdad y salve vidas, tras los recortes iniciales que incluyeron el cierre de USAID.
Impacto de la nueva financiación
El subsecretario general de Asuntos Humanitarios de la ONU aseguró que se está reduciendo la duplicación y la burocracia para maximizar el impacto de cada dólar. Con esta nueva financiación, se espera salvar millones de vidas, consolidando a EE. UU. como el mayor donante nacional en el ámbito humanitario.
Desde el regreso de Trump, EE. UU. ha acumulado una gran deuda con la ONU, habiendo pagado en febrero pasado unos 160 millones de dólares. En años anteriores, el país llegó a destinar hasta 17,000 millones de dólares anuales a programas de ayuda humanitaria.

