El Ministerio de Educación ha suspendido las clases en escuelas ubicadas en áreas de riesgo debido a las condiciones meteorológicas adversas que afectan el país. Esta medida busca prevenir incidentes relacionados con inundaciones, crecidas de ríos y cañadas, así como deslizamientos de tierra en zonas costeras. La decisión se toma en el contexto de la alerta amarilla emitida para varias provincias.
Las autoridades educativas regionales y distritales tienen la facultad de mantener la suspensión en los centros donde persistan situaciones de riesgo para la comunidad escolar. Se requiere que los directores territoriales evalúen las condiciones específicas de cada localidad y el estado de los planteles para tomar decisiones consensuadas.
El Ministerio de Educación también ha indicado que estas disposiciones deben comunicarse de manera oportuna a estudiantes, docentes, personal administrativo y familias para asegurar que todos estén informados. Además, los responsables de cada centro educativo deben activar los protocolos de prevención para proteger las instalaciones y recursos escolares de posibles daños por el clima.
La Dirección de Gestión Ambiental y de Riesgos del Ministerio de Educación está monitoreando las zonas afectadas en coordinación con el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) y organismos de protección civil. Se ha instruido a la comunidad educativa a seguir los boletines oficiales emitidos por las instituciones de rescate.
La suspensión de clases es una medida preventiva que se aplica en los centros educativos situados en las provincias más vulnerables, donde el riesgo de fenómenos naturales es mayor. Esta acción busca garantizar la seguridad de todos los integrantes de la comunidad escolar ante la persistencia de las lluvias y sus posibles consecuencias.

