Un atentado con drones cargados de explosivos en el municipio colombiano de Planadas dejó cuatro muertos, incluyendo a una bebé de dos meses, y varios heridos, según informaron las autoridades este lunes.
La gobernadora del departamento del Tolima, Adriana Matiz, condenó el ataque, calificándolo como un acto vil y criminal. «Atentar contra la población civil y poner en riesgo la vida de nuestros soldados y de las familias tolimenses es cruzar una línea que no vamos a tolerar», expresó Matiz.
El ataque ocurrió cerca de una base militar en una zona donde operan disidencias de la desmovilizada guerrilla de las FARC. La gobernadora también manifestó su solidaridad con las familias afectadas y exigió justicia y acciones contundentes para detener la violencia.
El Ejército rechazó el acto terrorista, señalando que constituye una grave vulneración de los Derechos Humanos, al atentar contra la vida y la integridad de la población civil. La Defensoría del Pueblo advirtió que el atentado también afectó a un hospital y una farmacia cercanas, lo que infringe el derecho internacional humanitario.
En la región hay una alerta temprana activa debido a la disputa entre dos disidencias de las FARC: la Segunda Marquetalia, liderada por Iván Márquez, y el Estado Mayor Central, bajo el mando de Iván Mordisco, uno de los hombres más buscados del país. La defensora del Pueblo, Iris Marín, indicó que la situación ha empeorado debido a la expansión de la extracción ilícita de minerales en el sur del departamento.
La ministra de Salud, Ana María Vesga, también condenó el ataque, resaltando que puso en riesgo la atención médica en la zona. «Ningún trabajador de la salud debería tener que arriesgar su vida para salvar la de otros», enfatizó.
El ministerio de Defensa ha enviado tropas a la zona afectada para apoyar a las familias y realizar labores de vigilancia. Este ataque resalta la creciente violencia en la región y la necesidad de medidas efectivas para garantizar la seguridad de la población.

