Davos es una ciudad de contrastes fascinantes, un lugar donde la majestuosidad de la naturaleza alpina se encuentra con el epicentro del debate económico mundial. Situada en el cantón de los Grisones, en el este de Suiza, se alza a una impresionante altitud de 1.560 metros sobre el nivel del mar, lo que le otorga el prestigioso título de ser la ciudad más alta de Europa. Esta ubicación privilegiada, rodeada de imponentes picos y valles frondosos, no solo la convierte en un paraíso para los amantes de los deportes de invierno y las actividades de montaña, sino que también le ha proporcionado un aire puro y revitalizante que marcó su historia.
Mundialmente famosa por acoger cada enero el Foro Económico Mundial, Davos se transforma en un escenario global donde líderes políticos, magnates de los negocios e intelectuales de todo el planeta se reúnen para discutir los desafíos más apremiantes de nuestra era. Sin embargo, más allá de los focos y las cumbres de alto nivel, la ciudad, compuesta por los núcleos de Davos-Platz y Davos-Dorf, es un destino turístico de primer orden que ha sabido conservar su encanto alpino. Su historia se remonta al siglo XII, y aunque hoy el alemán es la lengua predominante, sus raíces se hunden en la cultura romanche, ofreciendo una rica herencia que se mezcla con su moderna infraestructura turística.
Este artículo te guiará a través de todo lo que necesitas saber sobre este rincón único de Suiza. Exploraremos no solo donde esta davos y cómo llegar a este enclave montañoso, sino también las innumerables actividades que ofrece, desde sus famosas pistas de esquí hasta sus rutas de senderismo veraniegas, pasando por su sorprendente oferta cultural y su legado como ciudad balneario. Prepárate para descubrir una ciudad que es mucho más que un titular de noticias, un lugar donde la aventura, la cultura y la historia convergen en un paisaje espectacular.
Ubicación privilegiada y cómo llegar
Entender donde esta davos es el primer paso para apreciar su singularidad. La ciudad se encuentra en el valle del río Landwasser, en el cantón de los Grisones, la región más grande y oriental de Suiza, conocida por su diversidad cultural y sus paisajes dramáticos. Esta posición la sitúa relativamente cerca de las fronteras con Austria y Liechtenstein, convirtiéndola en un punto estratégico en el corazón de los Alpes. Estar rodeada por una imponente cadena montañosa le confiere un aislamiento relativo que, paradójicamente, ha contribuido a su fama y exclusividad.
Llegar a Davos es una experiencia en sí misma, especialmente si se opta por el tren. El viaje más común es desde Zúrich, el principal aeropuerto internacional de Suiza. Desde allí, los eficientes y puntuales trenes suizos te llevarán en un recorrido de aproximadamente dos horas y media a través de paisajes que quitan el aliento. El tramo final, operado por el Ferrocarril Rético (Rhätische Bahn), es particularmente espectacular, con el tren ascendiendo por valles estrechos, cruzando viaductos históricos y túneles excavados en la roca, ofreciendo una introducción perfecta a la belleza alpina que te espera.
Para quienes prefieren la flexibilidad del coche, el viaje por carretera también es una opción viable, aunque es importante estar preparado para las condiciones invernales si se viaja entre noviembre y abril. Las carreteras de montaña están bien mantenidas, pero los neumáticos de invierno y, en ocasiones, las cadenas, son indispensables. Conducir te permitirá detenerte a tu antojo para admirar las vistas panorámicas, pero el encanto y la comodidad del viaje en tren son, para muchos, una parte integral de la experiencia suiza. Una vez en la ciudad, la excelente red de autobuses locales facilita el desplazamiento entre Davos-Platz, Davos-Dorf y las distintas estaciones de teleférico.
Un paraíso para los deportes de invierno
Cuando la nieve cubre el paisaje, Davos se transforma en un auténtico paraíso para los entusiastas de los deportes de invierno. La ciudad es el corazón de la región de Davos Klosters Mountains, que ofrece acceso a seis áreas de esquí y snowboard con más de 300 kilómetros de pistas perfectamente preparadas para todos los niveles. La montaña más famosa es Parsenn, accesible desde Davos-Dorf, que presume de ser una de las cunas del esquí en Suiza. Sus pistas largas y anchas son ideales para esquiadores intermedios y avanzados, y su descenso de 12 kilómetros hasta Küblis es una experiencia legendaria.
Calaveritas para amigos y compañeros: ejemplos divertidosAl otro lado del valle se encuentra Jakobshorn, el epicentro de la cultura del snowboard y el freestyle. Conocido por su ambiente animado y sus soleadas laderas, cuenta con un impresionante snowpark, el JatzPark, y numerosos bares y terrazas donde relajarse al sol. Para las familias y los principiantes, las áreas de Rinerhorn y Madrisa (en la vecina Klosters) ofrecen pistas más suaves y escuelas de esquí de alta calidad. Además, la región es un destino de primer nivel para el esquí de fondo, con más de 100 kilómetros de senderos clásicos y de patinaje que serpentean a través de valles nevados y bosques silenciosos.
Pero la diversión invernal en Davos no se limita al esquí y al snowboard. La ciudad cuenta con una de las pistas de hielo natural más grandes de Europa, donde se puede practicar patinaje, curling o hockey. Los más aventureros pueden lanzarse por las emocionantes pistas de trineo, algunas de las cuales están iluminadas por la noche para una experiencia mágica. Para una actividad más tranquila, los paseos con raquetas de nieve o las caminatas por los senderos invernales acondicionados permiten disfrutar de la paz y la serenidad del paisaje alpino cubierto de un manto blanco, lejos del bullicio de las pistas.
Actividades de verano y naturaleza alpina

Cuando la nieve se derrite, Davos revela una cara completamente diferente pero igualmente cautivadora. Los pastos alpinos se tiñen de un verde intenso salpicado de flores silvestres, y la ciudad se convierte en un punto de partida excepcional para explorar la naturaleza. Con más de 700 kilómetros de senderos señalizados, las opciones para el senderismo son prácticamente ilimitadas. Se puede optar por paseos suaves por el fondo del valle, rutas temáticas que exploran la flora y la fauna locales, o ascensos desafiantes a picos como el Weissfluhgipfel, que recompensa el esfuerzo con vistas panorámicas de 360 grados sobre los Alpes.
El ciclismo de montaña es otra de las grandes estrellas del verano en Davos. La región es un paraíso para los ciclistas, con rutas que van desde tranquilos caminos junto al río hasta exigentes senderos de enduro y descensos vertiginosos. El Gotschna Freeride-Piste es famoso entre los más experimentados, mientras que las familias pueden disfrutar de rutas más sencillas y alquilar bicicletas eléctricas para hacer frente a las pendientes con mayor facilidad. Los remontes y teleféricos adaptan su funcionamiento en verano para transportar tanto a senderistas como a ciclistas a las cumbres, facilitando el acceso a los puntos de partida de las mejores rutas.
El lago de Davos, situado a la entrada de la ciudad, se convierte en el centro de la vida social y recreativa durante los meses más cálidos. Sus aguas cristalinas, aunque frescas, invitan a un baño refrescante en los días de sol. El centro de vela y windsurf ofrece cursos y alquiler de material, mientras que las orillas del lago son perfectas para hacer un picnic, tomar el sol o simplemente relajarse mientras se contempla el reflejo de las montañas en el agua. La combinación de actividades acuáticas y de montaña en un mismo lugar hace de Davos un destino de verano increíblemente versátil.
Un legado como ciudad balneario
Mucho antes de ser conocida por el esquí o la economía global, Davos forjó su reputación como un santuario para la salud. A mediados del siglo XIX, los médicos descubrieron que el aire seco y puro de gran altitud, junto con la abundante exposición al sol, tenía efectos beneficiosos para los pacientes que sufrían de tuberculosis y otras enfermedades pulmonares. Esto provocó un auge en la construcción de sanatorios, convirtiendo a la aislada aldea de montaña en un sofisticado centro de salud de renombre internacional.
Calaveritas para amigos y compañeros: ejemplos divertidosEsta faceta de su historia fue inmortalizada por el escritor alemán Thomas Mann en su célebre novela La Montaña Mágica (Der Zauberberg), publicada en 1924. La obra, inspirada en la estancia de su esposa Katia en el Waldsanatorium de Davos, retrata la vida de los pacientes en este microcosmos aislado del mundo, donde el tiempo parece transcurrir a un ritmo diferente. Aunque muchos de aquellos sanatorios han sido reconvertidos en hoteles de lujo, el legado de Davos como ciudad balneario sigue presente en su atmósfera tranquila y en su enfoque en el bienestar y la salud.
Hoy en día, aunque la tuberculosis ya no es la razón principal para visitar Davos, la ciudad sigue siendo un destino ideal para quienes buscan revitalizarse y escapar del estrés y la contaminación de la vida urbana. El aire limpio, el entorno natural y la amplia oferta de spas y centros de bienestar continúan atrayendo a visitantes en busca de una escapada saludable. Pasear por la ciudad permite admirar la arquitectura de la Belle Époque de algunos de estos antiguos sanatorios, recordando un capítulo fascinante de su historia que moldeó profundamente su carácter y desarrollo.
Cultura y vida en la ciudad: Más allá de la montaña

Aunque la naturaleza es la protagonista indiscutible, Davos también posee una interesante oferta cultural que merece ser explorada. La joya de la corona es, sin duda, el Museo Kirchner. Este moderno edificio, diseñado por los arquitectos Gigon & Guyer, alberga la mayor colección del mundo de obras de Ernst Ludwig Kirchner, uno de los artistas más importantes del expresionismo alemán. Kirchner vivió en Davos desde 1918 hasta su muerte en 1938, y sus pinturas reflejan de manera vibrante su fascinación por el paisaje alpino y la vida rural, ofreciendo una perspectiva artística única de la región.
El corazón de la vida urbana se encuentra a lo largo de la Promenade, la arteria principal que conecta Davos-Dorf con Davos-Platz. Esta larga avenida está flanqueada por una gran variedad de tiendas, desde boutiques de lujo y marcas deportivas de renombre hasta pequeñas tiendas de artesanía local. Es el lugar perfecto para un paseo relajado, hacer algunas compras o detenerse en uno de sus muchos cafés y pastelerías para disfrutar de una especialidad suiza. La ciudad también cuenta con un casino, cines y una animada vida nocturna, especialmente durante la temporada alta de invierno.
La gastronomía local es otro de los placeres que ofrece Davos. Los restaurantes de la ciudad sirven desde platos tradicionales suizos, como la fondue o los capuns (rollitos de acelga rellenos, una especialidad de los Grisones), hasta cocina internacional de alto nivel. Muchos hoteles y restaurantes de montaña ofrecen terrazas soleadas con vistas espectaculares, donde se puede disfrutar de una comida reconfortante tras una mañana de actividad física. No hay que dejar de probar el Bündnerfleisch, una carne seca local, o los quesos alpinos, que capturan la esencia de los sabores de la región.
Planificando tu visita: Consejos prácticos
Planificar un viaje a Davos es relativamente sencillo gracias a la excelente infraestructura turística de Suiza. La mejor época para visitar depende completamente de tus intereses. Si buscas nieve y deportes de invierno, el período ideal es de diciembre a principios de abril. Si prefieres el senderismo, el ciclismo y las temperaturas más suaves, los meses de junio a septiembre son perfectos, con los paisajes en su máximo esplendor verde. Las temporadas intermedias, como mayo o octubre, ofrecen precios más bajos y menos multitudes, aunque algunas atracciones y remontes pueden estar cerrados.
Una vez que sabes donde esta davos y has decidido cuándo ir, el siguiente paso es el alojamiento. La oferta es muy amplia y se adapta a todos los presupuestos, desde hoteles de cinco estrellas con lujosos spas hasta apartamentos de alquiler más económicos, hostales y acogedores bed & breakfast. Es muy recomendable reservar con mucha antelación, especialmente si tu visita coincide con el Foro Económico Mundial en enero o con las semanas de máxima afluencia en la temporada de esquí.
Al registrarte en tu alojamiento, recibirás la Davos Klosters Card. Esta tarjeta de huésped es una herramienta fantástica que ofrece grandes ventajas. En verano, proporciona el uso gratuito de todos los teleféricos y remontes de la región, así como del transporte público local, lo que facilita enormemente la exploración de las montañas. En invierno, aunque no incluye los remontes para esquiadores, sí ofrece descuentos significativos en diversas actividades y el uso gratuito de la red de autobuses y trenes locales, así como de las pistas de esquí de fondo. Aprovechar esta tarjeta es clave para sacar el máximo partido a tu estancia.
Conclusión
Davos es, en definitiva, un destino de una riqueza y diversidad extraordinarias. Es una ciudad que desafía las etiquetas, logrando ser al mismo tiempo un tranquilo refugio alpino y un vibrante escenario de talla mundial. Su espectacular entorno natural ofrece un sinfín de oportunidades para la aventura y la relajación durante todo el año, desde las emocionantes pistas de esquí en invierno hasta los idílicos senderos de montaña en verano. La ciudad más alta de Suiza no es solo un lugar para los amantes del deporte, sino también un destino con una profunda herencia cultural e histórica.
Su pasado como ciudad balneario le ha legado una atmósfera de bienestar y serenidad, mientras que su conexión con el arte, a través de la figura de Kirchner, le añade una capa de sofisticación cultural. Y, por supuesto, su papel como anfitriona del Foro Económico Mundial le confiere una relevancia global única, convirtiéndola en un lugar donde se respira historia contemporánea. Ya sea que busques la adrenalina de un descenso por una ladera nevada, la paz de una caminata entre picos imponentes o simplemente la oportunidad de desconectar en un entorno de belleza incomparable, Davos tiene algo que ofrecer a cada visitante. Es un lugar que invita a ser descubierto en todas sus facetas, mucho más allá de las cumbres de sus montañas y de las cumbres de sus conferencias.
