La relación entre dominicanos y haitianos es de interdependencia económica, según expertos que destacan cómo Haití proporciona mano de obra barata esencial para sectores como la agropecuaria y la construcción en la República Dominicana. Esta conexión se hace más evidente en la frontera, donde ambos países pueden beneficiarse mutuamente de recursos como agua y energía.
El gobierno de Luis Abinader ha comenzado a establecer las bases para mejorar esta relación, buscando superar adversidades históricas y promoviendo un enfoque pragmático hacia la migración. A pesar de la resistencia de otros países a recibir haitianos, la República Dominicana ha optado por una política que busca integrar a la población haitiana en su economía.
Recursos compartidos
El río Artibonito, que recorre 321 kilómetros y tiene una cuenca de 9,013 kilómetros cuadrados, es vital para la agricultura en Haití. Este río, junto con su tributario, el río Macasias, podría convertirse en una fuente de agua significativa para el riego y consumo humano, beneficiando a ambos países.
Además, el Puerto de Manzanillo ha sido reivindicado como un espacio público para establecer un centro generador térmico de 1,250 megavatios, lo que podría mejorar la situación energética de Haití. La inversión del sector privado en este proyecto refleja el interés en fortalecer la infraestructura energética en la región.
Sin embargo, la implementación de estos proyectos enfrenta desafíos. A pesar de las dificultades, se reconoce que ningún pueblo, por atrasado que esté, optará por el suicidio económico, lo que implica que Haití buscará formas de avanzar y mejorar su situación.
Política migratoria necesaria
El actual gobierno dominicano está haciendo esfuerzos significativos para facilitar la integración de haitianos en su economía, aunque algunos funcionarios han adoptado posturas más restrictivas. Es crucial establecer una política migratoria que permita a los haitianos acceder a contratos de trabajo con garantías de seguridad social.
El camino hacia el desarrollo conjunto de ambos pueblos requiere consistencia y pragmatismo. Las autoridades dominicanas deben continuar trabajando en pro de una relación que beneficie a ambos lados de la frontera, asegurando un futuro más próspero y colaborativo.

