La comunidad dominicana de Nueva York conmemorará el próximo 12 de noviembre el 25 aniversario del accidente del vuelo 587 de American Airlines, que se estrelló poco después de despegar del aeropuerto John F. Kennedy con destino a República Dominicana, causando la muerte de sus 260 ocupantes y cinco personas en tierra. Este trágico evento, el segundo accidente aéreo más mortífero en la historia de Estados Unidos, ocurrió dos meses después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, lo que aumentó la conmoción en la ciudad.
Belkis Lora, fundadora y presidenta del Comité en Memoria del Vuelo 587, informó que se celebrará una ceremonia en Belle Harbor, en el condado de Queens, donde cayó el avión y se erigió un monumento en recuerdo de las víctimas. Durante el acto se leerán los nombres de los fallecidos y se pronunciarán palabras en su honor.
Lora, quien perdió a su hermano Roberto en el accidente, expresó que asistir al memorial le proporciona paz y tranquilidad. Recordó que llevó a su hermano al aeropuerto antes de ir a trabajar y que planeaban reunirse en diciembre para pasar la Navidad juntos. Su dolor es palpable, y afirmó que el recuerdo de ese abrazo aún la acompaña.
El Airbus A300 se estrelló poco después de las 9:14 de la mañana del 12 de noviembre de 2001, con 251 pasajeros y nueve tripulantes a bordo, sin sobrevivientes. Además, cinco personas en tierra también perdieron la vida. Lora mencionó que, tras la tragedia, enfermó y que conocer a otros familiares de las víctimas le ayudó en su proceso de sanación.
Otra de las afectadas, Karen Tavarez, perdió a su madre, Virgilia, de 51 años, así como a una prima, a su sobrino Steven, de tres años, y a un vecino. Tavarez indicó que la tragedia cambió su vida y deterioró su salud, obligándola a dejar su trabajo como maestra bilingüe. Describió a su madre como una persona que siempre ayudaba a los demás y expresó que estos 25 años han sido terribles, dejando un vacío que no se llena con nada ni nadie.
Tavarez también recordó que su madre tenía previsto viajar a Santiago, más cerca de su hogar en República Dominicana, pero finalmente decidió volar a Santo Domingo, lo que supieron la noche anterior al viaje. La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) atribuyó el accidente a las acciones innecesarias y excesivas del primer oficial sobre los pedales del timón, lo que provocó la separación del estabilizador vertical durante el vuelo.

