La policía en Francia utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar manifestaciones que se tornaron violentas en varias ciudades, tras una jornada de protestas pacíficas contra el encarecimiento de la vida y las condiciones estudiantiles, que reunió a 800.000 personas según los organizadores y 410.000 según la policía. Los disturbios estallaron en lugares como París, Lyon, Marsella, Burdeos, Toulouse y Estrasburgo, aunque en Orleans, donde se temían enfrentamientos, la calma predominó.
A media jornada, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, destacó la tranquilidad de las manifestaciones, aunque instó a la prudencia. Sin embargo, la tensión aumentó al finalizar las protestas, con un despliegue policial reforzado que incluyó a 70.000 agentes y la prohibición de reuniones públicas en varias ciudades, lo que inicialmente generó una sensación de calma.
En París, se reportaron entre 110.000 y 250.000 manifestantes, y la policía intervino al final de la concentración en la puerta de Vincennes, donde algunos manifestantes comenzaron a arrojar objetos. En Lyon, las autoridades habían prohibido las manifestaciones, pero varios grupos intentaron protestar, lo que llevó a la intervención de las fuerzas del orden.
En Burdeos, los gases lacrimógenos se utilizaron para dispersar a un grupo de manifestantes que se negaba a abandonar la plaza de la Bolsa, mientras que en Niza, Estrasburgo y Lille también se vivieron momentos de tensión. En Toulouse, un manifestante resultó gravemente herido durante la dispersión.
La intervención policial en Nantes se produjo cuando un grupo intentó ingresar a un área restringida, y en Grenoble, algunos escaparates de comercios fueron dañados. Nuñez informó que cerca de 1.000 personas fueron detenidas durante las manifestaciones, cifra que se espera aumente.
El ministro comparó la situación con la jornada anterior, cuando se registraron 385 arrestos y un vandalismo generalizado. Este sábado, aunque hubo intentos de saqueo, estos fueron limitados y los responsables fueron detenidos.
Nuñez subrayó que las 289 manifestaciones en todo el país atrajeron a 410.000 personas, en contraste con la cifra de 550.000 de la semana pasada. Los organizadores, sin embargo, mantuvieron que la participación fue similar a la anterior, con 800.000 asistentes.
El ministro también mencionó la infiltración de grupos de ultraizquierda en las manifestaciones, y aseguró que las fuerzas del orden actuaron de manera proporcional y legítima. Reconoció que hubo dos heridos graves, pero defendió la actuación policial como adecuada.
Finalmente, se destacó que la manifestación en Orleans, organizada por grupos de izquierda contra la ultraderechista Agrupación Nacional, se desarrolló sin incidentes, a pesar de la coincidencia con el congreso del partido de Marine Le Pen.

